Cuando el cuerpo acusa el golpe de la economía
La hipótesis de que las crisis económicas son un factor de riesgo para la salud de las personas ha sido confirmada por un nuevo estudio llevado a cabo por cardiólogos argentinos.La mortalidad asociada al infarto y a los accidentes cardiovasculares (ACV) se incrementó durante dos crisis que sufrió el país en el pasado: la del sudeste asiático (1998-1999) y la caída de la convertibilidad (2001-2002).Esa es la conclusión a la que arribó una investigación médica, que acaba de ser publicada por la Revista Argentina de Cardiología, y de la que se hace eco el diario La Nación.Los investigadores calcularon cuántas muertes extras en un año causó en Argentina cada crisis por sobre el número esperable según la tendencia de la curva de mortalidad.Al respecto, al considerar el conjunto de la serie se ve claro el impacto que tuvieron esos episodios económicos. "Si bien la tasa de mortalidad por enfermedad cardiovascular descendió un 24,75% entre 1995 y 2005, esa tendencia descendente se vio interrumpida en dos ocasiones: la primera, durante la crisis del sudeste asiático, y la segunda, tras la caída de la convertibilidad", explicó la doctora María Inés Sosa Liprandi, coordinadora de investigación cardiovascular del Sanatorio Güemes y principal investigadora del estudio.Cabe recordar que la mentada crisis asiática se desató cuando en julio de 1997 Tailandia devaluó su moneda. En octubre se derrumbó la Bolsa de Hong Kong, y los financistas miraron con desconfianza los mercados emergentes, incluyendo el argentino.Los derrumbes siguieron: Corea, Japón, Rusia, y finalmente Brasil, que devaluó su moneda en los primeros días de 1999. Este último fue un golpe muy duro para Argentina, cuyo comercio con el país norteño es clave.El cóctel no pudo ser más dramático para los argentinos: hubo aumento de los intereses de la deuda, escasez y alto costo del crédito, caída de los precios exportables y recesión interna.Ahora sabemos que como resultado de la crisis del sudeste asiático, en 1999 murieron en todo el país 3.027 personas más por enfermedad cardiovascular que en 1997, de las cuales 2.379 fueron por infarto agudo de miocardio, según el reciente estudio médico.La caída de la convertibilidad, en tanto, desató la mayor crisis económica y social de Argentina desde 1890. En diciembre de 2001, en la sesión de asunción del presidente provisorio, Adolfo Rodríguez Saá, los legisladores del Congreso vitorearon la declaración de la cesación de pagos del país (default).A los pocos días, con la llegada al poder de Eduardo Duhalde, se dispuso una megadevaluación de la moneda argentina, dando por finalizado el sistema de la convertibilidad que se había mantenido desde principios de 1992.Se produjo entonces una fuerte caída de los salarios, del consumo y de la inversión, y un desplome global del PBI. Esta crisis, según los médicos cardiólogos, hizo mella sobre todo en la cabeza de los argentinos.En efecto, de las 708 muertes extras por enfermedad cardiovascular que se produjeron en 2002 en comparación con 2001, 619 fueron por ACV. Los expertos aún no saben por qué razón mientras la crisis asiática se ensañó con el corazón, la caída de la convertibilidad atacó el cerebro.No obstante, el estudio deja claro que las crisis económico-financieras son un factor de riesgo psicosocial. La tensión emocional, asociada a una situación de desamparo y angustia social, puede impactar en el funcionamiento del aparato cardiovascular, provocando muertes por infarto cardíaco o por accidentes cerebrovasculares.
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