Cuando la basura termina en crisis
Porteños y bonaerenses ven que los rellenos adonde van los residuos están saturados y no encuentran espacio nuevos. Un síntoma de hasta dónde puede llegar la mala gestión de la basura.Más allá del chisporroteo político entra la Ciudad y la Provincia, la cuestión de fondo es la crisis ambiental derivada de no saber qué hacer con millones de toneladas de residuos que se generan y aumentan cada año.Durante 2011 la Capital y los municipios bonaerenses enterraron 6.501.853 toneladas de desechos. Pero los centros de disposición final de los residuos no toleran más material, y de hecho algunos ya deberían estar cerrados desde hace tiempo.Los enterramientos están colapsados y las administraciones municipales, en el área geográfica más altamente densificada del país, están embretados porque les cuesta hallar nuevos rellenos sanitarios, que son resistidos por los vecinos.Es lógico, nadie quiere un basural cerca por más "ecológico" que sea. Y es de manual que los rellenos deberían estar lejos de los centros urbanos, aunque eso aumenta los gastos y el transporte.Ahora los gobernantes del territorio se pasan la factura entre ellos, acusándose mutuamente de que han fracasado sus estrategias -que son las que se aconsejan en estos casos- de achicar lo que se entierra.Han sido paupérrimas, por ejemplo, las políticas de la separación de la basura en las casas, lo que se llama en origen, que haría que menos basura llegue a los rellenos.Tanto la Capital como la provincia de Buenos Aires cuentan con una legislación que tiene como principal objetivo reducir la cantidad de basura que generan sus habitantes mediante la separación y el reciclado.Uno de los objetivos de este tipo de normativa es bajar el ritmo de enterramiento de plásticos, vidrios, metales, papel y todo producto no biodegradable, para dejar de envenenar el ecosistema.Se parte del supuesto de que tanto la solución del relleno sanitario como la técnica de la incineración de residuos, son tecnologías contaminantes que no resuelven el problema de qué hacer con la basura urbana.Por eso se insiste en la importancia de implementar políticas públicos que hagan foco en las etapas anteriores, esto es: minimizar la generación, incentivar la separación domiciliaria, contar una recolección diferenciada, y un tratamiento antes de la disposición final.El relleno sanitario es un centro de disposición final en el cual en teoría se aplican técnicas adecuadas de impermeabilización y monitoreo, aunque está claro que no siempre estos enclaves funcionan como se debe.A estos rellenos se los suele distinguir del vertedero o basural informales, que es un terreno en que se arrojan residuos sin control alguno, sitios infectos que son un verdadero peligro para la salud pública.Las estrategias en boga en todo el mundo apuntan, en tanto, a crear un ciclo cerrado en que el papel, el vidrio, los metales, plásticos y alimentos puedan ser separados para reutilizar, separar y reciclar los materiales inorgánicos, y enviar a composteras los materiales orgánicos.En sociedades urbanizadas, donde el consumo acelerado de objetos es algo que forma parte de la cotidianeidad, la acumulación de residuos y basuras, objetos y productos en desusos, es un tema de capital importancia.La gestión deficiente en esta plano -como se revela en la zona metropolitana y el conurbano bonaerense - puede derivar en una crisis ambiental de proporciones, que afecta sobre todo la salud pública.
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