Cuando observamos la economía, ¿qué vemos?
¿Por qué las personas vemos los mismos acontecimientos de manera diferente? Las imágenes de la realidad nunca coinciden. Las opiniones divergen, por ejemplo, alrededor del mentado "modelo".Por ejemplo, el desempeño económico de Argentina en la última década ha sido excepcional. Ahora bien, mientras el gobierno asegura que esto es reflejo de su genialidad, otros atribuyen el fenómeno a los precios internacionales.¿Qué ve el público? Difícil saberlo, aunque a juzgar por las encuestas, un sector importante de la población estaría dispuesto a votar otra vez al oficialismo, justamente por motivo económicos (Carlos Menem supo ganar varias elecciones por esta causa).La psicología social y la investigación en comunicación, que comenzó a mediados de la década del '40, han descubierto el concepto de percepción selectiva.Según el cual la percepción está parcial o totalmente determinada por lo que las personas "desean" percibir, lo que han percibido habitualmente o la recompensa física o social que esperan obtener de su percepción.Como se ve, los humanos no tenemos en principio una mirada muy inocente y franca de los hechos. Se diría que en muchos casos es una observación interesada.En un libro publicado en 1922, el intelectual estadounidense Walter Lippmann, al escribir sobre la opinión pública, anticipó muchas de las definiciones que la investigación empírica confirmaría mucho después.Allí dice que las imágenes que tenemos en la cabeza constituyen un pseudomundo en cuya realidad, sin embargo, creemos completamente. Lippmann creía que la realidad es más compleja que nuestra veleidosa mirada.Sin embargo, hacemos de nuestra perspectiva la única posible, como si fuésemos la medida de todas las cosas. De última, nos parapetamos en nuestro yo, y sobre todo en nuestras anteojeras frente a la realidad de los hechos.Escribe Lippmann: "Por eso, un capitalista ve un conjunto de hechos -literalmente 'los ve'- y unos aspectos determinados de la naturaleza humana, y su adversario socialista ve otro conjunto y otros aspectos, y cada uno considera al otro irrazonable o perverso, cuando la diferencia real entre ellos es una diferencia de percepción".En el debate económico en Argentina pasa algo parecido. El kirchnerismo habla, por ejemplo, de la existencia de un modelo de acumulación nacionalista, en el sentido de un desarrollo endógeno de la economía.Una característica del cual sería el nivel de reservas alcanzado por el Banco Central. Sin embargo, si eso fuese cierto no se entiende cómo los argentinos seguimos ahorrando en dólares y sobre todo fugando en esa divisa. En los últimos tres años se fueron del país alrededor de 50.000 millones de dólares.Ayer mismo, el periodista Claudio Zlotnik, del Cronista Comercial, revela que en Economía preocupa la creciente fuga de capitales. Durante el primer trimestre resultó de unos 3.400 millones de dólares, superando en un 70% la huída contabilizada en igual período de 2010.Por otro lado, el discurso nacionalista del gobierno colisiona con los números de la última muestra sobre grandes empresas que elabora el INDEC. Allí se dice que de las 500 empresas que más producen en Argentina, el 68% posee participación de capital extranjero.El ex ministro Martín Lousteau, en tanto, acaba de escribir un artículo donde argumenta que el modelo económico de que habla el gobierno no tiene nada de original (salvo la inflación). Y esto porque el crecimiento de estos años es patrimonio de todos los países de América del Sur, gracias a las mejoras de los precios de exportación.Como diría Lippmann, una cuestión de percepción.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

