Cuba: una visita más que religiosa
La visita del Papa Francisco a Cuba es histórica porque profundiza el proceso de apertura del régimen comunista. Aunque tampoco es menor la convergencia ideológica que habría entre el jefe de la Iglesia Católica y los hermanos Fidel y Raúl Castro.El restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba es probablemente uno de los hechos históricos más relevantes del siglo XXI. Y nadie duda de que la política exterior Vaticana fue clave para que se concretara ese acercamiento.El hecho de que el Papa, uno de los artífices del deshielo entre esos enemigos íntimos, esté por estos días visitando la isla caribeña no hace más que confirmar el cambio de época.Algunos analistas internacionales han sacado a relucir por estas horas un episodio del pasado, sorprendentemente premonitorio de lo que se está viviendo.Cuentan que en 1973, es decir en plena Guerra Fría, el líder cubano Fidel Castro, en una de las tantas ruedas de prensa internacional, dijo algo que adquiere un cierto contenido profético.Preguntado por el periodista inglés Brian Davis sobre en qué momento histórico se podrían restablecer las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, Castro respondió: "Estados Unidos vendrá a dialogar con nosotros cuando tenga un presidente negro y haya en el mundo un Papa latinoamericano".El diario 'El País' (España), en tanto, recordó que el contacto de la Iglesia Católica con el gobierno cubano forma parte de un proceso antiguo. "Cada vez que se vieron ante el abismo, los Castro, que fueron formados por jesuitas como Francisco, se pusieron en manos de la Iglesia", se lee.Y añade el diario madrileño: "En enero de 1998, atormentados por las penurias derivadas del colapso soviético, recibieron al Papa Juan Pablo II. El cardenal Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, escribió aquel año un libro sobre los diálogos de su antecesor con Fidel Castro. En 1999, con el ascenso de Hugo Chávez, apareció un nuevo mecenas. Pero el derrumbe del precio del petróleo acaba de clausurar esa etapa. Y los Castro regresaron bajo el manto de la Iglesia"El presidente de Cuba, Raúl Castro, no ha ocultado su simpatía ideológica por el jefe de la Iglesia Católica. Tras un encuentro con el pontífice en Roma, meses atrás, dijo que tenía ganas de hacerse católico."Salí impresionado por su sabiduría, por su modestia y todas las virtudes que sabemos que tiene. Yo leo todos los días los discursos del Papa y si sigue hablando así, volveré a rezar y volveré a la Iglesia Católica, y no es broma", sostuvo a la prensa italiana."Él es jesuita y yo también fui a una escuela jesuita, y hay un sacerdote famoso en América Latina, Frei Betto, más joven que yo, a quien le dije: 'Frei Betto, yo oí más misas que tú'. Y cuando el Papa vaya a Cuba, en septiembre, yo iré a todas las misas con satisfacción", dijo.Lo que uniría a los Castro con el Papa Francisco sería la llamada "teología de la liberación", fruto del cruce de las Sagradas Escrituras con la doctrina marxista y cuyo escenario principal fue la América Latina efervescente de los '70.Pero se cuenta que como provincial de la Compañía de Jesús, durante los setenta, Jorge Mario Bergoglio se opuso a esa teología, llamando al orden a algunos de sus hermanos.El Papa Francisco habría expresado idéntica objeción ante uno de los regalos que le ofreció el presidente de Bolivia, Evo Morales, consistente en un crucifico montado sobre una hoz y un martillo.
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