Cultura de la diversión: mejor si es con alcohol
Debajo de los impactantes logros de la civilización técnica y consumista, crece una subcultura del ocio juvenil que acaso confunda alegría con desenfreno, y cuyo aliado insidioso es el alcohol.El frenesí de la diversión encuentra su himno generacional en "Livin' la vida loca", la canción de Ricky Martín, donde se sugiere la filosofía de que hay que vivir al tope y al máximo y hacer locuras porque sólo se vive una vez.El tema del cantante portorriqueño es emblemático de una línea argumental que explora la sensualidad sin restricciones, casi al límite de la desesperación. "La tela de la araña/la uña del dragón/ Te lleva a los infiernos/Ella es tu adicción/Te besa y te desnuda con su baile demencial/Tu cierras los ojitos con su baile demencial/Tu cierras los ojitos y te dejas arrastrar".Esta tendencia dionisíaca, asociada al descontrol de los sentidos, abre un debate antropológico. Están los que cree que es expresión de una sociedad que ha alcanzado la apoteosis de la libertad. Y otros que, en la vereda de enfrente, la denuncian como esclavitud de la sociedad del bienestar.Una cosa parece cierta: la diversión, motorizada por un negocio millonario, suele tener como componente ineludible el alcohol. Y el otro dato inquietante es que el consumo excesivo de esta sustancia de venta libre suma nuevos adictos o víctimas.El médico y psiquiatra Eduardo Kalina, considerado una de las voces más autorizadas en el país sobre adicciones, acaba de reconocer que el alcoholismo se agravó vertiginosamente en los últimos años en Argentina, sobre todo en los jóvenes."La razón: el alcohol dejó de ser un componente de la alimentación y pasó a ser usado como droga. Se busca el golpe inmediato, llegar al límite. La estupidización se volvió un ideal social", señaló.Kalina argumentó: "La gente toma alcohol, se le pasa la ansiedad por tomar alcohol y cree que encontró un ansiolítico. Así queda esclavizado. Adicto viene del latín 'adictum', por no pagar deudas. Además, estupefaciente, estupor y estúpido tienen la misma raíz etimológica. Esta sociedad está estupidizada", remató.En opinión del especialista, la política ha desertado de su función de poner un freno a la influencia dañina del alcohol. "Se han olvidado del futuro inmediato y de los jóvenes que se están arruinando el cerebro", censuró.En tanto hace poco se conoció una encuesta del Instituto Gino Germani, según la cual el alcohol, además de los amigos y la música, es un componente esencial en el ideal de diversión de los jóvenes.El grupo de investigadores eligió para hacer el relevamiento tres ciudades del interior, entra las cuales figura Gualeguaychú. La entrevista abarcó a jóvenes de entre 16 y 24 años, que suelen salir más de tres noches por mes.Una noche perfecta para ellos necesita de la presencia del alcohol. En un ranking de importancia, entre los varones la bebida encabeza las valoraciones con un 74,4%, y entre las mujeres con el 56,8%.El descontrol en la ciudad se da los fines de semana. Hasta hace unos años eran grupos de varones quienes solían deambular alcoholizados en la noche. Pero actualmente encontrar chicas en ese estado pasó a convertirse en moneda corriente.Los expertos coinciden en que el alcohol primero los marea, luego los desinhibe, y en una tercera fase los vuelve capaces de los actos más alocados, que ponen en riesgo su integridad física y hasta su vida.En ocasiones hay jóvenes que son atendidos de urgencia en la guardia del hospital, porque han caído víctimas de un coma alcohólico. La ebriedad, de esta manera, se expande como una plaga en una sociedad que se muestra permisiva y tolerante frente al fenómeno.¿Qué empuja con tanta obsesión al alcohol? ¿Es la filosofía que late detrás de "Livin' la vida loca"? ¿Es la estupidización convertida en ideal social, como diagnostica Kalina?
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