Dando la nota de extravagancia
Que la presidenta haya suspendido unilateralmente el viaje a China, que se había preparado desde hace un año, con el argumento de que no confía de las intenciones de su vice, es otro episodio que ratifica el exotismo argentino."Es un papelón, una noticia muy triste. Tuve una reunión con una comisión china y no entienden cómo un país puede seguir adelante si el presidente está enfrentado con el vicepresidente"."Es un mal momento para esto, China es el motor de la economía mundial y en Argentina no estamos para perder oportunidades así", señaló amargado Nicolás Bárcena, jefe de ventas de la curtiembre Sadesa en el país asiático."Todo negocio en China lleva tiempo -añadió- y esto seguro va a afectar las relaciones comerciales. Que Cristina Kirchner no venga es algo gravísimo para los empresarios que querían alcanzar acuerdos en el país", exclamó.Bárcena forma parte de la comitiva de más de 80 empresarios argentinos, que buscan concertar negocios con sus contrapartes chinas. Todos ellos ven que la misión comercial carecerá de peso, por decisión argentina. Será el canciller Jorge Taiana quien finalmente represente al país en China.Pero los expertos dicen que no es lo mismo. "En la visión del mundo chino, nada se hace sino de la mano del Estado. Viajar acompañado de la mano del presidente no es lo mismo que ir sin él. Es una cultura extremadamente sensible a estas cuestiones", apuntó Miguel Velloso, especialista en temas asiáticos.Para el analista Jorge Castro, en tanto, la decisión de no viajar de Cristina Kirchner "puede caracterizarse como una humillación y una ofensa pública del gobierno de la Argentina a las autoridades de la segunda potencia mundial".Cabe consignar que China es el segundo socio comercial de Argentina, sólo por detrás de Brasil. La clave del intercambio es la exportación de soja, base de la dieta en el país asiático.El Ministerio de Asuntos Exteriores de la Argentina anunció que la presidenta Cristina Kirchner "pospone su visita a China por razones domésticas". ¿Acaso hay una situación de conmoción interna? Nada de eso: el argumento es que la presidenta desconfía de Julio Cobos, su vice. Según dijo la propia mandataria, se trata de alguien que "no cumple el rol que le fija la Constitución".¿Fue éste el real motivo? Suspicacias aparte, la explicación oficial no deja de ser el reflejo de un país de estatus menor, cuya política frisa la opereta.Por lo pronto, es disonante con aquella promesa de un "país en serio, un país normal", que el matrimonio Kirchner viene formulando a los argentinos desde 2003.La culpa es de la oposición, que viene atentando contra la institucionalidad del país, y conspirando abiertamente contra el gobierno. Ése es el argumento que esgrime el oficialismo.Ahora bien, dándole crédito a esta hipótesis, vale preguntarse: ¿de dónde salió el opositor Cobos? Pareciera que hay que recordar que la fórmula oficialista en 2007 fue "Cristina Kirchner-Julio Cobos".A decir verdad, desde la crisis del campo, hasta la crisis Redrado, el kirchnerismo parece haber fabricado su auto-conspiración. Bajo la retórica de la "superior calidad institucional", ya fabricó cuatro Cobos.El original es Julio, el vice. El segundo Cobos, es Alberto Fernández, ex kirchnerista recalcitrante devenido en opositor con aspiraciones presidenciales.El tercer Cobos es Felipe Solá, salido del riñón del poder K y hoy antikirchnerista rabioso. Finalmente, el cuarto Cobos es Martín Redrado, que de disciplinado banquero del poder hoy alardea de insumisión.La implosión kirchnerista es el otro rostro de la extravagancia.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

