De agentes infecciosos y de riesgos globales
Vivimos tiempos en los cuales términos como virus, contagio, mutaciones, bioterrorismo, manipulación genética, armas biologías, enfermedades exóticas, entre otros, configuran una amenaza latente para la especie humana. El riesgo biológico consiste en la presencia de un organismo que desafía a la salud humana. El desarrollo civilizatorio, en suma, tiene aparejado un entorno de infecciones.Esto puede incluir residuos sanitarios, muestras de un microorganismo, virus o toxina de una fuente biológica que puede resultar patógena.El ser humano, en realidad, ha estado siempre expuesto a sustancias peligrosas. Y a largo de su historia en la Tierra ha debido lidiar con agentes infecciosos, que han diezmados poblaciones enteras.Por otro lado, el hombre apeló a la biología para hacer daño. Ya en la era clásica, los ejércitos romanos envenenaban las fuentes de agua potable que abastecían las ciudades con humores de enfermos de cólera, peste o lepra, con la finalidad de provocar enfermedades a la población civil adversaria.Con el tiempo, el hombre empezó a producir armas biológicas letales, apelando a bacterias, virus, hongos, parásitos y demás. De esta manera, atacó a congéneres o a vegetales y animales (para destruir fuentes de abastecimientos) o simplemente para crear terror en la población civil o militar (bioterrorismo).Entre las nuevas amenazas terroristas del siglo XXI aparecen las asociadas a la manipulación genética. Debido a los actuales avances de la biotecnología, el control sobre los agentes biológicos ha permitido el desarrollo de esta nueva era de armamento.Ahora mismo se ha instalado la teoría conspirativa según la cual detrás de la propagación del ébola está algún laboratorio, que actúa con fines inconfesados.La versión es rechazada por las autoridades de salud, para quienes se está en presencia de un suceso natural. Eso cree también Richard Preston, autor de "Zona Caliente", un libro escrito en 1994, encuadrado dentro del género del suspenso científico, donde se hace una radiografía sobrecogedora del virus y de sus efectos en los humanos.Entrevistado por estas horas (diario El País - Madrid-), Preston ha explicado que la actual propagación del ébola es una acción de la madre naturaleza."El ébola es una fuerza de la naturaleza. De alguna manera, es demasiado listo para haber sido creado en un laboratorio. No hay evidencia de que tengamos la tecnología o la capacidad para inventar un virus como éste", señaló.Preston habla de "monstruo único" por la capacidad del virus de mutar, de hacerse invisible para los análisis y los medicamentos, y por la forma insidiosa en la que ataca."Cuando miras a una persona no sabes si lo tiene dentro. Es una especie de vampiro biológico. Se mueve en secreto y se extiende en la sangre", afirmó al expresar no obstante su confianza de que la medicina le encontrará una cura y una vacuna.Aunque el ébola es algo natural, eso no quiere decir que el hombre no intervenga en su aparición y propagación. En su libro, Preston aventura una correlación entre ecología y virus."La aparición del sida, del ébola y de otros agentes originarios del bosque húmedo parece ser consecuencia natural de la destrucción de la biosfera tropical. Los virus emergentes salen a la superficie desde las partes ecológicamente más amenazadas. (...) En cierto modo, la Tierra reacciona inmunológicamente contra la especie humana", escribió.
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