De cara a las elecciones, el peronismo se acomoda para sucederse a sí mismo
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Massa da volantazos, Insaurralde se dedica a dar lástima hablando de su enfermedad en las entrevistas y Scioli, el rey del equilibrio, ya no sabe cómo hacer perder a su rival y que otros (a los que acompaña) no capitalicen su victoria. El jeroglífico empezará a descifrarse el domingo que viene. Aunque tendrá fecha de vencimiento: octubre. Jorge Barroetaveña La estrategia del intendente de Tigre empezó a pincharse hace diez días, a poco de echarla a rodar. La idea original del equipo de campaña que lo acompaña era navegar a dos aguas, sin grandes definiciones del discurso. Al cabo, uno de los líderes de la línea aire y sol, hizo de esa estrategia su principio y fin y no había motivos suficientes para cambiarla. Pero jugar en las ligas mayores (las mismas a las que aspira Urribarri) implica otro grado de compromiso y sagacidad para no descuidar lo obvio. Si algo ha conseguido el kirchnerismo en estos años es dividir a la sociedad, entre los que apoyan y los que conspiran. No hay términos medios y eso Massa debió aprenderlo bien cuando fue jefe de gabinete de Cristina. Superado la espuma inicial del lanzamiento, la idea de recoger un poco de cada rival empezó a hacer agua por todos lados. Bastó que Cristina y Scioli se pusieran la campaña al hombro para hacerle saber a las huestes oficialistas que el candidato era Martín Insaurralde y no otro. En el medio no faltaron los golpes bajos como las apelaciones del lomense a su enfermedad o la esperable chicana de buscarlo al Papa, sacarse una foto y después hacerlo afiche. Eso, más el aparato fenomenal del estado y los caciques del Conurbano saliendo a buscar votos, se sintió en las encuestas. El 'efecto' Massa provocó indirectamente que los otros dos candidatos opositores en Buenos Aires, Stolbizer y De Narváez endurecieran aún más sus discursos, para evitar fugas hacia Tigre.La consecuencia no deseada quedó plasmada: el kirchnerismo yendo en busca de su núcleo duro de adherentes, sin interferencias y los 'opositores-opositores' resguardando su capital político. El medio le quedó a Massa, con todas las incertidumbres. ¿Adónde es más posible que pueda conseguir potenciales votantes el intendente de Tigre? En la oposición claro, porque a esta altura son pocos los kirchneristas puros que lo puedan elegir erigiéndolo como la continuidad del modelo. Los sciolistas, que van codo a codo con el kirchnerismo pero tapándose en la nariz, tampoco le harán la vida fácil por otra cuestión obvia: su propia supervivencia. Cada voto que le saquen a Massa servirá para fortalecer las chances que todavía sienten, tiene el ex motonauta, de pelear por la sucesión de Cristina. Un Massa victorioso y ambicioso bien podría ser un rival de peso en los próximos años.El hombre viene caminando por un pasillo de lo que, a priori, podría ser un hotel. Lo que dice no cuenta mucho pero sí el gesto: se va arremangando la camisa, mientras define que va 'a pelear'. Dice poco pero insinúa mucho y es lo que le queda en esta semana de campaña al tigrense. Tratando de arrimar un poco más, consiguió el apoyo de Roberto Lavagna y que Eduardo Amadeo se baje de su candidatura. Necesitará más que eso, para que el escenario quede como en el 2009. Massa es el De Narváez que le ganó a Kirchner pero con una gestión para exhibir, un pasado lábil y la confianza por ganarse de los que están enojados con el kirchnerismo y exhiben el talonario de facturas para pasarle. Tendrá que hacer más méritos para quedarse con el mandado de De Narváez y Stolbizer, no alcanza sólo con palabras ni con gestos. El domingo que viene será la primera estación que servirá para que los boxeadores se midan y alguno a lo mejor evalúe tirar la toalla.El kirchnerismo ganó hace rato el debate. Porque muchas de las políticas de estado que impulsó, seguirán vigentes sea quién sea que suceda a Cristina en el 2015. Si otro peronista se encarama en la Casa Rosada, habrá una versión morigerada por matices a lo que hoy asistimos. ¿Alguien puede esperar grandes cambios en las políticas sociales? ¿Alguien puede esperar grandes cambios en la política de alianzas con los países latinoamericanos? ¿Dejará de impulsarse el consumo interno como motor de la economía? ¿La soja mutará de cultivo estrella y principal ingreso del estado, para priorizar otras actividades productivas que hoy están en la lona? ¿Cesará el acoso al Poder Judicial y podría esperarse un parlamento un poco más 'independiente' de los deseos de Olivos? ¿Habrá una mejora de la calidad institucional y un replanteo de los mentirosos números del INDEC?El modelo, que desde 2009 da señales de fatiga y necesita algunos 'ajustes', seguirá vigente después del 2015. ¿A quién se le ocurre que el sistema jubilatorio vuelva a dejar de ser solidario o que YPF pase de nuevo a manos privadas? El peronismo es como esos atletas que van al gimnasio y sienten cada vez más cerca la competencia: se está preparando para sucederse a sí mismo y no es otra cosa lo que está pasando en la Provincia de Buenos Aires. Por esa ancha vereda va la izquierda y la derecha, aunque lejos de las definiciones históricas que conocemos de unos y otros. ¿Qué es ser 'progresista' en el mundo moderno? ¿Qué es ser conservador? Como una masa que se adapta a cualquier superficie el peronismo se va acomodando y deja a todos los demás en un brete. Muy inteligentes tendrán que ser radicales, socialistas y quienes aspiren a pelear el poder. Si hasta Macri parece peronista y todavía no se dio cuenta.El domingo, con el resultado puesto, oteamos el horizonte y vemos para dónde rumbeará el humor de los argentinos.
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