De dólares polémicos y de moral ‘progre’
Néstor Kirchner figuraría en el pelotón de los "amigos del poder" que compraron dólares en octubre de 2008, beneficiándose con información privilegiada sobre el valor futuro de la moneda norteamericana.El culebrón veraniego alrededor del Banco Central instaló un tufillo de corruptela en la estructura del poder. La rebelión de Martín Redrado -especie de Cobos financiero- hizo que los protagonistas de esta historia se enlodaran mutuamente.El gobierno acusó al golden boy -hasta acá un disciplinado banquero del poder K- de ser un funcionario venal, que gastaba como un jeque árabe con plata del Central.Redrado, en respuesta, advirtió de una "lista de amigos del poder" que compraron dólares baratos, aprovechando información privilegiada. En ese entonces, octubre de 2008, se produjo una variación del tipo de cambio producto de la crisis financiera internacional.Sabedores de que el Banco Central dejaría que la divisa se encareciera, como respuesta a la crisis, empresarios y amigos del poder aprovecharon a comprar antes, obteniendo así un beneficio claro en la operación.El punto es que acaba de trascender esa lista y Néstor Kirchner aparecer entre quienes compraron dólares en ese período, con una operación por 2 millones.El año 2008 fue cuando el patrimonio del matrimonio Kirchner creció en un 158% y así sus bienes superaron los 44 millones de pesos. En principio la operación sería legal, ya que cualquier individuo puede comprar divisas hasta 2 millones de dólares si puede justificarlo.Ahora bien, la acción se pone en tela de juicio porque Néstor Kirchner, al ser cónyuge de la Presidenta, cuenta con información privilegiada que pudo haber utilizado en beneficio propio.¿Investigará la Justicia el caso? ¿Podrá probar que se ha violado el Código de Ética de la Función Pública, como creen algunos? Los especialistas en derecho penal descartan la existencia de un delito, por cuanto Néstor Kirchner no era funcionario en el momento de la compra de dólares.Sin embargo, todos coinciden en que se trataría de una acción ilegítima y repudiable socialmente. Que se suma a otros episodios igualmente reprochables.Por ejemplo: discrecionalidad en el manejo de los recursos públicos, enriquecimiento patrimonial de funcionarios, concentración del poder en el Ejecutivo, permanencia de los superpoderes, manipulación de cifras oficiales, la mafia de los medicamentos, escándalos como el de la valija del venezolano Antonini Wilson, entre otros.Lo que es interesante es la repercusión que todo esto tiene al interior del progresismo. Para quien, en su visión maniquea del mundo, el mal está a la derecha del arco ideológico. Todo cuanto provenga de ese lado está insanablemente corrompido.Están los intelectuales orgánicos -especie de justificadores incondicionales del poder- como el filósofo José Pablo Feinmann, para quien "al fin y al cabo, es cierto que hay corrupción en este gobierno, sólo que lo que nos espera con el horrible fascismo es mucho peor".Este intelectual kirchnerista ha reinterpretado la moral en sentido cínico, sobre la base de "roban pero piensan como yo". Otros progres, como Pino Solanas, están incómodos con este maquiavelismo tercermundista."Si se comprueba la información (de que los K compraron dólares), es una inmoralidad", dijo el líder de Proyecto Sur. Solanas tiene que hacer una voltereta dialéctica frente a los pecados kirchnerista.¿Qué dice? Pues que "Kirchner es un gran farsante y un gran impostor" y que el "kirchnerismo es una de las variantes de la derecha en la Argentina". Es notable como la izquierda deduce la moral a partir de la ideología.
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