De espaldas al federalismo
La plusvalía provincial, como se sabe, fue a engrosar durante estos años la Caja del gobierno central. Ahora muchos de sus productores, lenta e inexorablemente, se están fundiendo porque el contexto de precios ha variado.La dinámica agraria muestra claramente que las coyunturas del negocio podrán variar –a causa de las inclemencias del tiempo o un bajón internacional de los precios- pero lo que no varía es la matriz unitaria en la que se desenvuelve.Ergo: hay un escamoteo deliberado de la riqueza provincial que condena a Entre Ríos a un cuadro de inviabilidad social y económica. Todo lo cual vuelve a ratificar que ha sido una política constante utilizar los Estados del interior como variables de ajuste en Argentina.¿No debiera el poder central, en obsequio por estos años de apropiación de la renta agraria, aflojarle el torniquete fiscal a los productores entrerrianos, rebajándoles las retenciones, para que puedan seguir trabajando?.No, el unitarismo es insaciable, tanto en épocas de bonanza como en períodos de depresión de precios. Hasta que esta dinámica de dominación unitaria no se la entienda ni se la combata, Entre Ríos no tendrá futuro.Esta provincia, así como está, al hipotecar su base material, no podrá contener a sus familias en el territorio. Por alguna razón hay más entrerrianos afuera que adentro de los límites provinciales.El unitarismo ha parido un país absurdo social y políticamente. No existe en el mundo algo siquiera comparable a la Argentina macrocefálica: Buenos Aires (incluida Capital Federal) concentra la mitad de la población total.“Argentina continúa siendo un país mal unido y consolidó una suerte de ‘confederación de feudos’, más abocados a la tarea de conservar su poder que a la de consensuar fórmulas de cooperación que garanticen la integración y la equidad territorial para los habitantes” (Naciones Unidas, 2002).Amontonar población carenciada en el conurbano bonaerense, para manipularla electoralmente, podrá servirle a una clase política desvergonzada, pero es la expresión del fracaso argentino.Un partido bonaerense (como La Matanza) tiene igual población que Entre Ríos. No sorprende, entonces, que los llamados “barones del conurbano” – especie de mafia territorial- le den “gobernabilidad” a la Argentina.Nadie se atreve a encarar la enorme magnitud de este problema estructural ( que lleva implícitos otros problemas como la inseguridad). Porque no hay voluntad política para corregir una Argentina constituida en una cabeza gigante y un cuerpo raquítico.La actitud ante este hecho por parte de la dirigencia es quizá el símbolo más perfecto de la hipocresía nacional.
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