De lo electoral a lo importante: La agenda de las calles rotas y la Democracia
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"Castiglioni de un paso al costado", expresó uno de los carteles que se vieron en la marcha del 24 de Marzo. Los dichos de la precandidata a concejal, que entre otras cosas, dijo que Nora Cortiñas es una de las "vieja de m" que "engendraron asesinos", generaron el repudio de algunos sectores. Las disculpas de ocasión, el rol de los políticos, la campaña y las elecciones que vienen.
Luciano Peralta
Lo hablaba el domingo con un compañero de trabajo, parados a un par de metros del monumento a San Martín, en el centro de la plaza: la marcha por el 24 de Marzo, que nunca convocó a multitudes en Gualeguaychú, es la expresión de algunos pocos sectores políticos, sociales y culturales que históricamente han levantado la bandera de la defensa de los Derechos Humanos. Concretamente: en la movilización estuvieron las Madres de Plaza de Mayo, funcionarios municipales, militantes peronistas, otras expresiones partidarias menores y algunas personas sueltas que, de alguna u otra manera, tienen una historia de vida ligada al golpe del '76.
"Tendrían que estar todos hoy", me dice mi compañero, y yo asiento con la cabeza. Ese "todos" apela a la clase dirigente de la ciudad, y el "tendrían" no tiene que ver con la oportunidad de mostrarse públicamente acompañando el Nunca Más en el marco de una campaña electoral, sino que alude a una expresión de deseo: hoy, más allá de las diferencias políticas, por encima de los cálculos electoralistas y las miserias de siempre, tendrían que estar todos juntos para defender la Democracia y dejar claro que, a pesar de sus límites, es el sistema menos injusto en el que elegimos vivir los argentinos.
No se trata de enumerar quienes estuvieron y quiénes no. Tampoco de profundizar en las razones por las que, de un tiempo a esta parte, las movilizaciones del 24 de Marzo dividen -quizá como ninguna otra causa- a oficialismos y oposiciones. Recuerdo que hasta no hace mucho tiempo, cuando todavía vivía en Buenos Aires, a Plaza de Mayo llegaban dos marchas: la afín al kirchnerismo, gobernante entonces, y la de la izquierda. Hoy, ante el enemigo común, unen fuerzas. Pero la fecha sigue dividiendo aguas.
En Gualeguaychú siempre fue todo mucho más tranquilo, aunque la dinámica es la misma.
Hace tiempo, para un amplio espectro de la sociedad pareciera que hablar de Derechos Humanos es reivindicar al kirchnerismo, haciendo una reducción demasiado parcial de valores que son muchos más profundos, mucho más importantes, que trascienden a cualquier gobierno. ¿Qué hizo el kirchnerismo para que sea de esta manera? ¿Cuáles son las responsabilidades de la política, de los políticos en general? Son preguntas necesarias, pero no el objeto de este texto.
"Castiglioni dé un paso al costado", dice el cartel que sostiene un niño que marcha por 25 de Mayo, perdido entre los cuerpos adultos. Segundos antes, el hombre que se lo pasa evidencia ante mi cámara de fotos la intención de no quedar registrado pidiendo la renuncia de la precandidata opositora. Además de una clara falta de compromiso con la demanda que ahora sostiene el pequeño, claro.
Más allá de la anécdota del cartelito, creo que la situación es representativa de lo que nos pasa como sociedad. Una señora, que quiere legislar para los gualeguaychuenses, expresa mediante Facebook palabras difíciles de adjetivar, propias de quienes justifican el horror más oscuro que vivió la sociedad argentina, la tortura, el robo de bebés, los asesinatos. "Hasta cuándo le van a seguir mintiendo? Viejas de m engendraron asesinos!!!", escribió la precandidata a concejal, al pie de una nota periodística que no hacía más que contar el paso de Nora Cortiñas, una de las creadoras de Madres de Plaza de Mayo, por la ciudad.
Y por qué digo que el cartelito de la marcha es una metáfora de lo que vivimos. Porque, en pleno 24 de Marzo, una pancarta no alanza ni para empezar; porque el mensaje es anónimo y el tipo que lo sostiene ni siquiera tiene el valor de hacerse cargo; porque hay cosas, las importantes, a las que hay que ponerles el cuerpo y la cara; porque tampoco alcanzan los repudios sectoriales escritos por algún dirigente en el living de su casa, luego hechos gacetilla de prensa. No alcanza.
Yo al menos espero otra cosa. Espero que, si algo tiene de "Honorable" el Concejo Deliberante, unánimemente se exprese en este sentido. Pero no solamente el bloque oficialista, o el peronismo que se espantó con las declaraciones de Castiglioni, la totalidad del cuerpo tendría que salir a decir: "Todo bien con la libertad de expresión, pero en Argentina, Nunca Más. Nunca Más el discurso del odio y la justificación de los crímenes de Estado. Alguien que piensa que Nora Cortiñas -que te puede caer mejor o peor, pero que siempre trasmitió los valores de los DDHH por sobre cualquier posicionamiento político- es una "engendradora de asesinos" no puede ser parte de esta legislatura, intrínseca a los valores democráticos". Eso los haría honorables.
Las "disculpas" de la precandidata tampoco alcanzan. "Deseo manifestar mi arrepentimiento ante esta situación y extender mis disculpas a todos los que se hayan sentido afectados por mis Dichos", expresó, tras los cuestionamientos, en su cuenta de Facebook. ¿Cuál es el sentido? ¿Lo pienso, pero le pifié en decirlo en público a tres semanas de las elecciones? Por un disparate de similar calibre, Gustavo Cordera, que no pretende ocupar lugares en el Estado, está afrontando una causa judicial, a punto de ir a Juicio.
"Esta equivocación no tiene por qué ser extendida a ninguna persona o espacio cercano a mí, ya que las palabras expresadas fueron realizadas, desde mi individualidad", justifica la precandidata opositora, quinta en su lista. Los hombres y las mujeres de bien del espacio que representa, a los que conozco y respeto, ¿de verdad creen que con esto alcanza?
La política, los y las políticas, en general, todos, oposiciones y oficialismos, tienen una buena oportunidad para demostrar que pueden coincidir en las cosas importantes. Por estos días, en los que los espacios que quieren ser gobierno los próximos cuatro años expresan a diario sus preocupaciones por la realidad que los rodea, proyectos y desafíos a futuro, sería muy interesante saber qué piensan, sinceramente y sin especulaciones, sobre los dichos de la precandidata.
Las calles rotas son un problema, sí. El principal para el electorado, según todos los sondeos de opinión. Pero esa no es más que una discusión electoral, de coyuntura. Tenemos que aprender del pasado y pretender más de lo que se nos ofrece como presente, para que eso de "un futuro mejor" no sea sólo un slogan vacío. De ese ejercicio depende nada menos que nuestra Democracia.
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