De memorias y extravíos
Una semana dedicada a la memoria ha concluido. Creo que una enorme mayoría de compatriotas hemos encontrado en el recuerdo un punto de encuentro. Detrás, las controversias circunstanciales. Tan clara aparece esta coincidencia que los nunca ausentes desubicados, en su afán de apropiarse de la evocación trasladándola al presente para seguir cavando zanjas entre nosotros, han desnudado sus mezquindades.Por Mario Alarcon Muñiz Especial El DíaEn aquél tiempo -no tan lejano, apenas 34 años- el dolor, la angustia, la incertidumbre, nos maniataron a todos. O a casi todos, pues del otro lado estaban los arrogantes dueños de las armas y el poder, junto a civiles mercenarios. Pretender que la memoria del terror ostenta un color determinado equivale a no saber o no entender lo que sucedió en nuestro sombrío país de ayer. Y si no comprendemos lo ocurrido, si no profundizamos las verdaderas causas de aquella tragedia, no hallaremos el camino ni los instrumentos del necesario reencuentro nacional.La dictadura logró un efecto no deseado por sus mentores y ejecutores: nos unió a los argentinos del silencio. En determinado momento teníamos la sensación de estar juntos en las catacumbas, sin preguntarle al otro por su divisa partidaria. No interesaban esos detalles. En cambio, abrumaban la Patria sometida y entregada, el autoritarismo, la prisión o el riesgo de caer en ella de quienes se atrevían a pensar, las noticias de torturados y desaparecidos, los atropellos, las amenazas, los vuelos de la muerte, la prensa censurada o complaciente. En fin, la oscuridad. Y si alguien se aventuraba a encender una tenue vela, nos juntábamos en su derredor.Suena a contradicción y en todo caso presenta una fase incruenta del drama, pero no bien se encendió la luz, nos dispersamos. Hasta nos enfrentamos. Puede esto tener una y miles de explicaciones políticas y sociológicas. Todas aceptables. Sin embargo, plantean una realidad lacerante. Poco o nada hemos aprendido.La memoria de la prepotencia y el terror no merece los actuales extravíos de confrontaciones, como si de unos o de otros dependiera la eternidad. ¿O acaso hemos olvidado demasiado pronto hasta qué punto nos condujeron nuestros desencuentros? Rencores y diálogoEntre tanto la actualidad política provinciana nos sitúa frente a dos episodios distintos y hasta contrapuestos acaecidos durante la semana que ha terminado: la profundización de las diferencias internas del peronismo y el diálogo del gobierno con el principal partido opositor.Que Urribarri y Busti están enfrentados desde hace tiempo y se acentúan cada día las diferencias entre ambos, no es novedad. A principios de semana el gobernador acusó a su antecesor de presentar "una vida política llena de traiciones y cambios de rumbo". De esa manera el primer mandatario respondió a expresiones de Busti, quien manifestó no sentirse representado por este gobierno, tras afirmar que "el kirchnerismo es una deformación trágica del peronismo".El miércoles, los actos separados de celebración del Día de la Memoria en Paraná, confirmaron que de esta disidencia difícilmente se vuelva. Ambos lograron buena concurrencia, pero se observó en una primera impresión que a Urribarri lo acompañaron los dirigentes, entre ellos un crecido número de intendentes que mueven votos locales y Busti logró el apoyo de los militantes. Cualquier pronóstico es aventurado, pero ese es a grandes trazos el cuadro que hoy presenta la interna justicialista.Mientras tanto, el gobernador se reunió con la cúpula radical para tratar una serie de asuntos, sin agenda. Desde ambas partes se calificó de "cordial" el encuentro. Más que las sonrisas interesan los resultados que se verán con el correr del tiempo si estas reuniones continúan. El intento de dialogar en un momento en el que la clase política nacional se destaca por sus duras controversias, es una buena señal.
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