De pesos devaluados y artificios monetarios
Los sectores de ingresos fijos ven que compran menos con los 100 pesos que tienen en su bolsillo. En tanto que empezaron a circular nuevos billetes impresos en Brasil por el mismo valor.Ambos episodios en realidad están íntimamente conectados. Y recuerdan aquel dicho de Rivarol, a propósito del papel moneda emitido bajo la Revolución: "Las realidades desaparecen bajo las realidades que crean siempre signos".La ciencia económica enseña que los signos monetarios se devalúan a medida que se multiplican. En efecto, cuando se emite una cantidad mayor de moneda que los bienes producidos, es decir sin respaldo, se produce una suba de precios.La plancha de billetes del Estado puede ser causa de la inflación. La emisión de papel moneda sin fondo ha sido una práctica consuetudinaria de los gobiernos de todos los tiempos.Ha trascendido que la Casa de la Moneda está operando al máximo de su capacidad de impresión. De ahí que se haya visto obligada a pedirle a Brasil que le imprima más billetes de 100 pesos.Los $100 made in Brasil, según se supo, difiere de los impresos en el país en la forma y en los números de serie. Los billetes importados (la serie "S") vendrían a cubrir las necesidades de emisión del Banco Central.El dato es que los 100 pesos no valen lo que antes a causa de la inflación y entonces hay que multiplicar su circulación. Se puede corroborar esta afirmación domésticamente.Basta con comparar qué cosas se podían comprar con ese papel, que lleva la imagen de Julio Argentino Roca, cinco años atrás y qué cosas hoy, y se verá su pérdida de valor.Según algunos analistas, a fin de año la inflación acumulada desde diciembre del 2001 va a estar llegando al 300%. Aunque los alimentos habrán llegado al 450% y la carne al 620%.O en otras palabras, el signo monetario argentino se ha devaluado casi en una década, en promedio, también un 300%. Si esto es así, cabría preguntarse por qué razón el Banco Central no emite billetes de un valor mayor que el de 100 pesos.A fines prácticos, y para economizar la fabricación de papel moneda, debería poner en circulación, por ejemplo, billetes de 200 y 500 pesos. Al bolsillo del público eso le significaría simplificar su manejo monetario.Algunos sospechan que el gobierno, aunque mande a fabricar moneda afuera, no quiere poner en circulación billetes de más alta denominación, porque con eso aceptaría la existencia de la inflación, a la cual viene negando.Hay más de un indicio para suponer que la inflación actual de la Argentina tiene que ver con un exceso de emisión monetaria. Y esto porque el Banco Central, como compra muchos dólares, emite pesos y al haber tantos pesos, sin aumento simétrico de la producción, los precios se elevan.La pregunta es, ¿por qué el Central compra tantos dólares? Una de las explicaciones que esbozan algunos economistas es que el gobierno quiere mantener la cotización del dólar, en un contexto donde hoy la oferta de la divisa norteamericana supera largamente a la demanda.La piedra de toque del modelo es el "dólar alto", que por un lado fomenta las exportaciones de granos, y por esta vía se financia el fisco (vía retenciones), y por otra protege a la industria de las importaciones.Este esquema es difícil de mantener porque las exportaciones del campo inundan de dólares el sistema. Y encima las bajas tasas de interés mundiales hacen que arriben a estas costas muchos capitales golondrinas.Ante tamaña oferta, el Banco Central sale a comprar para que el valor del dólar no se caiga. Aunque al precio de inundar de pesos la plaza interna, cebando así la inflación.
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