“De una vez por todas, basta de contaminación”: el reclamo de vecinos del barrio Don Pedro
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Tras la decisión del juez federal Hernán Viri de clausurar preventivamente la Planta de Tratamiento de Efluentes del Parque Industrial, los habitantes del barrio Don Pedro difundieron un comunicado en el que advirtieron: “Si no hay un tratamiento adecuado, no va a haber Planta que aguante".
Para quienes viven en esa zona de la ciudad, la decisión judicial representa mucho más que el cierre temporal de una planta. La interpretan como un reconocimiento a una problemática que, aseguran, llevan décadas denunciando y que durante mucho tiempo permaneció fuera de la agenda pública.
“Somos los ojos de la ciudad en esta zona, la primera alarma”, expresaron los vecinos, quienes reivindicaron el papel que tuvieron durante años para advertir sobre situaciones que, según sostienen, podrían haber continuado ocurriendo “impune y silenciosamente”.
En su comunicado, remarcaron que la resolución judicial se fundamentó en los resultados de los análisis realizados durante la investigación federal, que —según señalaron— continúan detectando contaminación en los vertidos.
Los vecinos recuerdan que los efluentes terminan llegando al río Gualeguaychú y remarcan que se trata del mismo río que utilizan y disfrutan miles de habitantes de la ciudad. “Va al río que usamos y disfrutamos todos. A nuestras playas, nuestros lugares de pesca y clubes náuticos”, señalaron.
Por eso insisten en que el conflicto ambiental no puede ser considerado exclusivamente como un problema del barrio Don Pedro. “Este es un problema de todos los gualeguaychuenses”, afirmaron.
Durante casi 40 años, explicaron, los efluentes del Parque Industrial eran volcados, luego de un tratamiento que calificaron de deficiente, en una cañada natural sin caudal propio. Desde allí eran conducidos hacia el arroyo Gualeyán y posteriormente al río Gualeguaychú, aguas arriba de la toma de agua de la ciudad.
Los vecinos también recordaron que, durante ese período, una empresa del Parque Industrial habría arrojado clandestinamente sus residuos en un campo privado. “El desmanejo era total”, resumieron.
El comunicado también reconstruye el momento en que los vecinos comenzaron a organizarse para intentar modificar aquella situación. En 2016, según relataron, lograron que se reactivara la obra de ampliación de la Planta de Tratamiento de Efluentes. La inauguración llegó en 2019 y significó un cambio importante para quienes vivían en las inmediaciones.
Con la nueva planta se interrumpió el volcado hacia la cañada y, durante algunos años, aseguran que la vida cotidiana del barrio mejoró. Pero esa mejora, sostienen, no fue permanente. La falta de mantenimiento, gestión y control llevó a que la nueva planta colapsara hacia fines de 2024. Y otra vez fueron los vecinos quienes comenzaron a alertar sobre la situación y a insistir para que el problema volviera a ser discutido.
En el comunicado, los habitantes del barrio reconocen que durante los últimos meses se realizaron obras, inversiones y adecuaciones tanto desde Codegu como desde el Parque Industrial para mejorar la planta general.
“Como vecinos valoramos esta inversión fundamental y necesaria”, expresaron. Pero inmediatamente marcaron lo que consideran el principal problema que todavía queda por resolver.
Según plantean, los resultados de las muestras obtenidas durante la investigación federal indican que la contaminación continúa. A esto suman nuevos episodios de malos olores registrados durante agosto.
Para los vecinos, esos elementos permiten advertir que el problema no estaría solamente en la Planta General, sino también en los efluentes que llegan hasta ella. Es decir, en los residuos líquidos que las propias empresas deberían tratar adecuadamente antes de enviarlos a la planta común.
“El esfuerzo de adecuación de la Planta General no puede rendir sus frutos si no está acompañado por la inversión y el correcto funcionamiento de las plantas internas de cada empresa”, sostuvieron.
Y lo sintetizaron de una manera contundente: “Cada empresa debe mejorar sus tratamientos internos. Si no, no va a haber Planta General que aguante”. Piden controles y un poder de policía ambiental. A partir de esa mirada, los vecinos consideran que la solución debe ser integral.
No alcanza, plantean, con mejorar la planta general. También es necesario controlar qué ocurre dentro de cada establecimiento industrial antes de que los efluentes lleguen al sistema común. Por eso reclaman “adecuación y control estricto” tanto de la Planta General como de las instalaciones internas de las empresas del Parque Industrial.
“La contaminación debe terminar. Y debe suceder ya”, concluyeron.
