Década ganada, con sentido común
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Mi opinión pretende transitar el camino del sentido común. Esta expresión que describe las "creencias o proposiciones que benefician a la mayoría de una sociedad (familia, clan, pueblo o nación)", o la "facultad que posee la generalidad de las personas, para juzgar razonablemente las cosas".
Natalio Gerdau *
Opinión
A las experiencias de hace 203 años signada por el sentido común impulsada por los patriotas, podemos sin temor equipararlas con lo que hemos vivido los argentinos en estos últimos 10 años, repletas de verdadero sentido común, que nos lleva indefectiblemente a la conclusión que ha sido una década ganada por el bien común y el interés general. Por el pueblo.
Si en su expresión más pura la política es una rama de la moral que "se ocupa de la actividad, de la cual una sociedad libre, compuesta por hombres libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva, es un quehacer ordenado al bien común", nos sirve aún más para reafirmar nuestra postura.
Y aunque las comparaciones suelen ser odiosas, es necesario hacerlo. Desde la reinstauración de la democracia en 1983, nada es comparable con lo hecho desde 2003 hasta hoy.
Raúl Alfonsín, figura emblemática de aquellos tiempos no supo librarse de los poderes económicos que succionaron su gobierno y al "tercer movimiento histórico", antes de tiempo.
Lo de Carlos Menem pasó de una campaña previa brillante, con mística popular pura, para culminar sentado junto a los poderes ultra liberales enquistados en el país y que hasta el día de hoy provocan un sabor agrio en nuestro paladar.
La denominada Alianza, como promocionó su líder "y dicen que soy aburrido", no encontró acciones de gobierno que nos hiciera al menos sonreír por unos minutos, hasta que lo vimos partir por el aire. Y recordé a mi abuela que me decía siempre "no unas el aceite y el agua porque no aguantan juntos".
A partir de allí hubo hechos vertiginosos, únicos y ojalá irrepetibles, donde en dos años pasaron Puerta, Rodríguez Saa, Caamaño y Duhalde, hasta llegar al 25 de mayo del 2003.
Desde ese día, hasta la actualidad, los argentinos comenzamos a entender nuevamente cual es el fin supremo de la política que es la de cambiar la realidad. Y hacerlo día a día, sin especulaciones. Como en 1810 primero identificando claramente a quienes nos hacen mal, para luego darles lucha, defendiendo al país, que no es otra cosa que defendernos a nosotros mismos. Y si es juntos y organizados mejor, por ese bien común y ese interés general que algunos nunca lograron plasmar, porque no pudieron, no supieron o no quisieron. En definitiva que no consiguieron entender al pueblo. Ese pueblo que hoy, como nunca, sabe bien de qué se trata.
Por eso hoy nos convoca un doble festejo, por ese 25 de mayo puntapié inicial de la nueva Patria y por el del 2003, inicio de un nuevo país. Más unido que nunca a la América latina, con más inclusión, mayor equidad, en definitiva un nuevo modelo que resiste los embates y que salda, día a día, la deuda social de la democracia
Basta con mirar alrededor, recordar lo que había con lo que hay hoy. Bajo la mirada del sentido común. Con eso basta para ver claramente que ha sido una década ganada.
(*) Senador Provincial. Departamento Gualeguaychú (FPV)
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