Defendamos la calidad de nuestro río
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Finalizada la segunda guerra mundial, el escenario de la beligerancia internacional quedó resuelto entre dos bloques de países, por un lado el liderado por la URSS y por el otro el que comandaba EEUU. FundavidaOpinión Como la sociedad mundial estaba espantada por los horrores de la guerra no había margen para que se embarcaran en otro conflicto armado generalizado; solo muy focalizados en lugares específicos del planeta.Entonces la conflictividad se canalizó en lo que dio en llamarse la Guerra Fría, que consistía, entre otras acciones, en tomar pequeñas porciones de territorios, por las que no valía la pena un conflicto armado e ir sumándolas a la propia tropa.Los estrategas describían esta modalidad como:... "ir robando cada vez pequeñas porciones de territorio, porque las que no vale la pena armar mucho lío por su insignificancia, pero que al final del camino, porción tras porción, terminan sumando toda la torta".Hoy pareciera que esta es la estrategia que estamos inaugurando en el uso de nuestro río, ir abandonándolo a la contaminación por pequeñas porciones.El Río Gualeguaychú es el símbolo por antonomasia de nuestra identidad ciudadana.Para los Gualeguaychuenses es el bien mas preciado entre los muchos que nos otorgó la naturaleza, es la gema que engalana nuestra ciudad, nuestra fuente de agua para beber, el lugar que todos elegimos para pasear por las tardecitas buscando la brisa fresca que producen sus aguas.Pero es mucho más que eso, además el río en la infinita generosidad de la naturaleza, nos regala también una belleza que podemos compartir con los visitantes que llegan a nuestra ciudad, quienes se admiran de este tesoro y vuelven a disfrutarlo, una y otra vez, incansablemente.Balnearios, actividades recreativas, actividades náuticas y mucho más demandan infinidad de servicios que dan trabajo y prosperidad a muchísima gente, porque el turismo es la mejor muestra social y económica de una actividad que distribuye equitativamente la riqueza, como muestra basta ver que los ingresos por este rubro superan el Presupuesto Municipal Anual en solo dos o tres me de verano.Pero todo este bienestar esta supeditado a que preservemos el río y sus cualidades.Hace algunos años, la ciudad tomó determinaciones drásticas que ayudaron a cumplir este cometido, entre ellas, la prohibición de extraer arena de su cauce, la construcción de cloacas en la zona ribereña y la planta de tratamiento de líquidos cloacales símbolo y ejemplo para el resto de los pueblos de la costa del Uruguay.Eso redundó en un mejoramiento sustantivo de la calidad de sus aguas, y todos disfrutamos esto.Pero desde hace un tiempo pareciera que hemos bajado la guardia y estamos comenzando a sacrificar porciones de la calidad de nuestro río, rindiendo tributo una vez mas a la codicia humana que todo lo corrompe y arruina.Primero fue un proyecto inmobiliario privado, con severas implicancias ambientales que de seguir su curso, serían graves e irreversibles para la posibilidad de uso recreativo de nuestras costas.Y ahora otro, también alarmante, que plantea instalar una guardería de lanchas justo en el medio de las playas más concurridas de la ciudad.Es por todos sabido que las guarderías náuticas jamás deben instalarse cerca de playas donde se baña la gente.Muchas razones explican esta limitación, pero basta solo mencionar dos, que son suficientes para exhibir la insensatez que significaría esta actividad pegada a las playas que usamos.La primera es el enorme riesgo al que se expone a los bañistas, al ponerlos en situación de compartir el río con la puesta en el agua, la extracción, la salida y la llegada de cientos de lanchas deportivas.La segunda y no menos grave es la certeza de los vertidos de hidrocarburos de estas lanchas sobre los desprevenidos bañistas y las costas. Sabido es que estas embarcaciones habitualmente por diversas razones vierten en las aguas una pequeña cantidad de combustible y aceite, suficiente para formar una capa superficial tóxica y pegajosa que inhabilita su entorno para uso recreativo. Tener en cuentaEsto lo sabemos todos, desde los concejales, el presidente municipal, la Prefectura Naval, nuestro Consejo Consultivo que rechazó en forma unánime este malsano proyecto y todos los que hemos tenido contacto a lo largo de nuestra vida con el río.La guardería se planea a pocos metros del Puente Méndez Casariego, y es a todas luces inapropiada, innecesaria allí y peligrosa. En todo caso quienes lo están impulsando pueden agregar un ítem a la importantísima inversión que planean hacer y llevarlo a otro lugar donde no colisione con la seguridad de los bañistas ni la calidad de nuestras playas.Si toleramos estas irrupciones de los intereses económicos privados sobre el bien público estamos perjudicando innecesariamente la decisión de nuestro Pueblo y Autoridades de ser una ciudad turística por el privilegio de contar con nuestro Río Gualeguaychú, contaminando la única franja de Playas para nosotros y turistas en una extensión de apenas 2000 mts que poseemos como 4° Plaza turística más importante de acuerdo a los últimos informes oficiales.Estamos también abandonando una senda de respeto por la naturaleza a la que debemos hacer honor en homenaje a nuestras luchas ambientales y a los sacrificios que ha hecho la ciudad en el pasado para mejorar nuestro presente y el de los que vendrán. www.fundavida.org.ar
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