Del monopolio a la mordaza
La polémica mayor de la semana, con certeras perspectivas de continuar por tiempo indefinido, ha sido encuadrada desde el ámbito oficial en la empresa Papel Prensa y la legitimidad de las acciones de Clarín y La Nación, principales propietarios de la misma.Por Mario Alarcón Muñiz Especial para El DíaSin embargo, el tema supera largamente ese carácter de cuestionamiento comercial para situarse en el terreno de la libertad de prensa.El gobierno puso en dudas mediante la extensa exposición presidencial del martes, la actuación de las empresas editoras para obtener en noviembre de 1976 la transferencia del paquete accionario de los herederos de Graiver, hasta entonces socios mayoritarios de la papelera. En realidad, más que dudar acusó a los diarios de connivencia con la dictadura, detenciones y hasta tormentos que habrían forzado la operación, según la versión oficial. Al menos esos cargos quedaron desbaratados al día siguiente, cuando se tuvo conocimiento de la declaración de los Graiver ante la Justicia, donde recordaron que sus detenciones y torturas, acusados de colaboración con los montoneros, se produjeron en abril de 1977, es decir cinco meses después de la venta de acciones.De todos modos el Poder Ejecutivo decidió someter el caso a consideración de la Justicia, según corresponde cuando se sospecha de un delito.Lo llamativo es que el gobierno destapa el caso con 33 años de atraso y en el octavo año del mandato Kirchner. ¿Nadie sabía nada antes? ¿O aparece ahora porque el régimen K se pelea con Clarín y le molesta la crítica? Si no hubiera existido esta controversia ¿habría consentido el gobierno lo de las torturas que ahora denuncia? ¿Por qué no lo hizo a su debido tiempo? Sea como fuere el asunto girará de ahora en más en los estrados judiciales. Hay antecedentes. Ya se registró en tiempos de Alfonsín una intervención de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, a cargo del recordado juez Ricardo Molinas, sin resultados. De interés nacionalEn el mismo discurso del martes la Presidenta anticipó la remisión al Congreso de un proyecto de ley que declara de interés público la producción de papel y establece un régimen regulatorio de la misma con el fin -se dice- de garantizar la equitativa distribución del producto y un precio justo del mismo. No caben disidencias al respecto, salvo las que pueda plantear Gualeguaychú después de su prolongada lucha contra Botnia. Se puede prever que el movimiento ambientalista exigirá rigurosos controles de las plantas papeleras que pudieren instalarse al amparo de la ley.El papel es un insumo imprescindible para la información y la difusión cultural. Sin embargo, la declaración de interés nacional que se procura suena a hueco si no se adopta igual decisión respecto de la producción de energía, petróleo, gas, acero y agroganadería, entre otros rubros fundamentales que aún penden como cabos sueltos de la economía nacional. Contra el monopolioUna observación similar merece el planteo contra los monopolios mediáticos. En rigor contra Clarín, pues no parece ser otro el objetivo del gobierno. El fenómeno del monopolio en la vida contemporánea es producto del sistema que ha facilitado su crecimiento. Abarca todas las actividades. Entre nosotros tomó fuerza con Martínez de Hoz al amparo de la dictadura y se adueñó del país en tiempos del imperio Menem-Cavallo. Severas reglas de juego monetaristas derivaron en un empobrecimiento generalizado y el debilitamiento de pequeñas y medianas empresas de producción y servicios que terminaron absorbidas por grandes capitales. Este proceso de concentración económica se complementó con las privatizaciones. Es historia conocida, además padecida.Los medios de comunicación no quedaron afuera de esa situación, creándose corporaciones de diarios, radios y canales de televisión, favorecidas inclusive por las actuales autoridades que al asumir en 2003 ni siquiera intentaron modificar las cosas y hasta aprobaron fusiones de dudosa legalidad cuando de concesiones se trataba.Un planteo antimonopólico que en otra circunstancia parecería razonable, toma forma de intento de amordazar a la prensa, porque continúan a salvo, intocables, otros monopolios sin control alguno como los del juego, bancos, petroleras, mineras, hipermercados.Algo que ignoramos sucedió entre Clarín y Kirchner para que la pelea sea tan enconada, después de cierto tiempo de buena relación entre ambas partes. Nos interesa, eso sí, advertir que debajo de la tormenta de estos días corre riesgo la libertad de expresión porque este gobierno confunde los términos y adopta peligrosas estrategias de confrontación de cuya insistencia no hay explicación porque hasta ahora no le han dado buenos resultados.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ÉSTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

