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Di Lollo está confiado en que la Fiscalía "no tiene nada" para condenar a Gutiérrez

Genaro Gutiérrez está imputado del delito de homicidio simple, una figura penal que dispone de una condena de 8 a 25 años de prisión, pero su abogado defensor, Pablo Di Lollo está convencido en que obtendrá la libertad tras el juicio porque la Fiscalía no tendría las pruebas suficientes para incriminarlo.

“Los resultados de ADN dieron negativo en Genaro Gutiérrez, no hay huellas, no hay cuchillo, no hay arma, no hay nada”, afirmó Di Lollo en diálogo con ElDía. El defensor sostiene que la autoría del crimen es lo que estará en discusión en el juicio porque “Gutiérrez no dice que no fue, Gutiérrez dice que no se acuerda de nada”.

El penalista, con una gran experiencia en defender casos de gran repercusión mediática, aseguró a ElDía que “en el expediente, de la participación de Gutiérrez, no hay absolutamente nada, sólo el testimonio de tres chicos que estaban a las 3 de la mañana a 70 metros y ven una supuesta discusión entre Gutiérrez y Bentancourt”.

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Di Lollo fundamenta su postura al decir que a su defendido “no le encontraron nada, no le encontraron arma, no hay ninguna otra prueba salvo ese indicio de presencia en ese lugar, nada más”.

También criticó a este medio que en más de una publicación enumeró cada uno de los hechos en los que tuvo participación el joven de 19 años que está imputado de matar a Lucas Bentancourt. “Tiene un solo antecedente. Sólo una condena, los otros no son antecedentes. Es más, él tenía una causa que quedó archivada por falta de pruebas y la otra va a terminar en lo mismo, porque los fiscales no tienen nada”, opinó.

“La Fiscalía se agarra de un dicho de Bentancourt, ocurrido hace como 6 o 7 meses atrás, cuando le dijo a Gutiérrez que no lo quería ver más por el barrio. Con eso va a ir la Fiscalía a juicio”, mencionó el letrado, que tiene claro cuál será la estrategia que utilizará en el debate: “Gutiérrez es un tipo que tiene un problema de adicción muy grave”.

Los antecedentes de Gutiérrez

Genaro Gutiérrez tiene 19 años y una vida signada por las drogas. En su caso, la adicción y el delito van de la mano. Desde muy chico comenzó a consumir y casi simultáneamente comenzó a incursionar en el robo. Tal es así que a los 15 años ya contaba con al menos dos robos, uno de ellos con arma. Estos casos fueron judicializados y la Fiscalía pidió su internación en un establecimiento para un tratamiento, pero luego el juez de Menores, Héctor Vasallo, dictó el sobreseimiento por inimputabilidad.

Esto, por tratarse de un menor de edad al momento de los hechos cometidos, no le figura como antecedente. Es así que llegó a sus 18 años sin condenas anteriores, aunque con una gran cantidad de hechos delictivos recientes que no habían sido judicializados.

Pudo haber existido una víctima fatal antes que Lucas Bentancourt, pero tal vez la fortuna, el destino o vaya a saber qué otra cosa, impidió que así fuera. El 27 de agosto del 2018, Genaro Gutiérrez golpeó con un fierro en la cabeza a un hombre que le reclamaba al delincuente que había intentado abrir su automóvil Renault Clío que se encontraba estacionado en la calle 3 de Caballería, en el barrio Eva Perón (348), a metros de donde vivía con su madre y hermanos, y donde fue detenido el pasado sábado 8 durante el allanamiento policial.

Este joven delincuente había intentado abrir el vehículo para llevarse algunos elementos que había dentro y cuando el damnificado lo sorprendió y lo increpó, recibió un fierrazo en la cabeza que le originó una lesión en el cuero cabelludo que demandó sutura.

Un poco más atrás en el tiempo, el 10 de enero del 2018, fue el protagonista de una historia que en ElDía se lo tituló: “Asaltó una despensa y lo atraparon escondido arriba de un colectivo”. Ese día, durante la mañana, ingresó a una despensa situada en Gervasio Méndez al 2600, sacó una navaja y amenazó a la joven de 25 años que estaba detrás del mostrador. “Estúpida de mierda, dame la plata”, le dijo y como la chica quedó inmovilizada por el miedo, él mismo sacó 5000 pesos de la caja registradora y escapó en dirección al barrio 348.

La víctima aportó datos precisos sobre su identidad a la Policía. Lo conocía bien. Todos sabían a esta altura quién era Genaro Gutierrez. Pero lo extraño de todo es que mientras la Policía la entrevistaba, por la puerta del negocio pasó un colectivo de línea y alguien se dio cuenta que entre los pasajeros estaba el joven buscado.

Gutiérrez intentó esconderse entre los asientos, pero para ese momento ya era tarde. Un móvil siguió al colectivo hasta Nágera y Gervasio Méndez, donde detuvo su marcha. Cuando subieron, encontraron al delincuente. La Fiscalía le imputó el delito de “robo calificado por el uso de arma blanca”, pero a los investigadores le fue dificultoso probar el empleo de la navaja y se decidió excluir el agravante de la imputación, por lo tanto el hecho fue tipificado como “Robo simple”.

Dos días antes de haber quedado detenido por este “Robo simple”, Gutiérrez intentó hurtar la cartera de una mujer del interior de su automóvil Ford Fiesta, estacionado en calle Gervasio Méndez casi boulevard Martínez. El delincuente abrió el vehículo que se encontraba sin seguridad y extrajo el bolso de la mujer, pero no logró consumar del todo el hurto porque fue sorprendido por el hijo de la mujer, que junto a otros vecinos de la zona lo persiguieron hasta que arrojó la cartera en la calle y se pudo recuperar todo.

El 11 de febrero de 2018, Gutiérrez y otro delincuente ingresaron durante la madrugada a un galpón en calle Luis N. Palma 1954, utilizado como depósito de mercaderías de un supermercado chino situado en calle Urquiza, entre Boulevard Daneri y Gutemberg. Ambos escalaron un portón y lograron entrar al galpón, de donde se llevaron un pack de gaseosas. Fueron aprehendidos con las seis botellas a la vuelta del lugar.

La primer condena

A medida que sucedían los casos, la Fiscalía iba acumulando causas y el 30 de agosto, tres días después de haber golpeado con un fierro en la cabeza a un vecino, firmó un juicio abreviado. Gutiérrez no tenía antecedentes hasta ese momento y por ello la condena debía ser de cumplimiento condicional. El juez de Garantías, Guillermo Biré, que por aquel entonces subrogaba el cargo, convalidó el acuerdo de 3 años de prisión en suspenso por “las circunstancias que rodean el hecho atribuido, como ser la naturaleza de la acción, y de los medios empleados para su ejecución, y asimismo la extensión del daño y del peligro causado; como también la edad, la educación, la costumbre y su conducta precedente, el motivo que lo determinaron a realizar la conducta desaprobada, y su participación que tomo en el hecho. Teniendo en cuenta que no tiene antecedentes computables, la pena consensuada es acorde al ilícito del que se trata”.

Se lo declaró responsable de los delitos de “lesiones leves dolosas” por el ataque con el fierro, “robo simple” por el asalto a la despensa, “hurto simple en grado de tentativa” por la sustracción del bolso que luego se recuperó, y “hurto calificado por haber sido perpetrado con escalamiento” por lo cometido en el galpón del supermercado.

Se ordenó su libertad (había permanecido tres días detenido luego del ataque con el fierro hasta que se adecuó al juicio abreviado) y se le impuso reglas de conducta a cumplir por el término de tres años. Entre ellas se dispuso la realización de “un tratamiento médico o psicológico - de acuerdo a la problemática que presenta de consumo de droga- por el tiempo que demande el mismo pudiendo extenderse hasta el plazo de tres años -Art. 27 bis del C.P.-, a llevarse a cabo en el Hospital Centenario o lugar a coordinar con los especialistas de dicho nosocomio”.

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