Día del Idioma Español y Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor
La fecha coincidiría con el fallecimiento en 1616, el mismo día, mes y año de tres grandes escritores: Miguel de Cervantes Saavedra, el Inca Garcilaso de la Vega y William Shakespeare, autores en español y en inglés.Lilí Muñoz*ColaboraciónLa conmemoración fue instituida por la UNESCO en 1995 y tiene su origen en la Diada de Sant Jordi (Día de San Jorge) celebrada en Catalunya, donde ha sido tradicional desde la época medieval para los hombres ofrecer rosas a sus amantes, y desde 1925 que las mujeres regalaran un libro a cambio.Asimismo, es posible citar otras y otros autoras y autores nacidos o fallecidos el 23 de abril: Maurice Druon (francés); Halldor K. Laxness Premio Nobel de Literatura 1955 (islandés); Manuel Mejía Vallejo (colombiano); Vladimir Nabokov (ruso); Josep Pla (español), Teresa de la Parra (venezolana).Harold Bloom, 1994,[1] considera que Cervantes y Shakespeare marcan el canon occidental con una vitalidad que los hace ser diferentes de Beckett, Borges o García Márquez. El canon, afirma el crítico y profesor de Humanidades de la Universidad de Yale, EE.UU., es un patrón de vitalidad, una medida que pretende poner límites a lo inconmensurable.Tal vez habría que agregar que el canon es un conjunto de normas que mira desde un lugar y desde una postura, dinámico, y por tanto, no tiene por qué considerarse monológico ni hegemónico. Es decir, no debiera hablarse de un canon, sino de varios, si tenemos en cuenta el ámbito sociocultural de desarrollo del proceso literario.Tanto Cervantes y Shakespeare desarrollaron su creatividad en el ámbito de la Europa de los siglos XVI y XVII, en dos de las lenguas más habladas en el tercer milenio, el español y el inglés, idiomas que junto al chino, ruso, hindú, alemán, japonés, árabe, bengalí, portugués, francés e italiano representan el 60 % de las lenguas en la actualidad, de entre las 6000 que existen.Por su parte, el Inca Garcilaso de la Vega, nace mestizo, en el Cusco, en 1539, aunque desde 1561 se establece en la heredad paterna, en Montilla, España. Muere en Córdoba, España, en 1616. Su obra, La Florida del Inca y Comentarios reales de los Incas se escribe en el idioma paterno, el español. Literatura ¿productividad sustentable?Si bien la Literatura es ámbito de encuentro estético y de formación de identidades, no resulta menos cierto que la literatura es también, desde siempre, "topos" o lugar de poder y vibraciones.Ya Aristóteles, (Siglo V a.C.) en "Poética" expresaba que es connatural al hombre la "mimesis", la imitación de los procesos naturales, no como mero reflejo, sino como re-creación y re-presentación de lo real.A su vez, Roland Barthes, l973, semiólogo y ensayista francés del siglo XX, ya desaparecido, escribe que "La literatura trabaja en los intersticios de la ciencia" y que "Si por un exceso de socialismo o de barbarie, todas las disciplinas menos una debieran ser expulsadas de la enseñanza, es la disciplina literaria la que debería ser salvada, porque todas las ciencias están presentes en el momento literario", (...) "La literatura es la realidad, o sea el resplandor mismo de lo real (...) la literatura hace girar los saberes, no fija ni fetichiza a ninguno".Así, dos pensadores de la civilización occidental, en distintos tiempos y espacios, se refieren a la literatura como productora de ámbitos y re-presentación de realidades. En forma implícita o explícita nos informan de su capacidad de transformación del sujeto social, si bien las realidades que la literatura crea no suelen ser mensurables, asibles ni cotizables. Tampoco suelen ser susceptibles -aunque existen quienes lo intentan- de control o cálculo, y es poco probable que se dejen inventariar.En la literatura, creadora y re-creadora de conocimiento, importa más cómo se dice el sentimiento-conocimiento (lo sentipensante en la expresión de Eduardo Galeano), que el grado de exactitud acerca de lo sentido y conocido. Sin ser utilitaria, la literatura es productiva. Sustenta su productividad, como toda actividad artística, en su contribución para conocer y conocerse, no sólo en relación con la comprensión integral e integradora de lo que se lee, sino, y sobre todo, al potenciar la capacidad de imaginar, sentir y pensar en relación con uno mismo y con los demás, en la posibilidad de generar pensamientos alternativos y mundos posibles; en sostener y favorecer el desarrollo del ser humano en medio de la incertidumbre y el caos. En este sentido es que es posible hablar de productividad de la literatura.El conocimiento que ofrece (se llame decir, relato, cuento, novela, texto dramático, ensayo, poesía) no es ni exacto, ni acabado, pero tiene que ver con lo experiencial, lo vital y los desplazamientos de lo real, con los horizontes dinámicos y alternativos, con la imaginación y la fantasía, con otros mundos. Como lo expresara Próspero, el mago de La tempestad de William Shakespeare: "Estamos hechos de la madera de los sueños".La literatura resulta aproximación, acercamiento y encuentro, pero también crisis y desapego, lucha entre el libro y quien lee, entre quienes elaboran y laboran de uno y otro lado: el lector y el autor. El lector activo siempre es intérprete, un re-escritor, sea que cuestione, rechace, re-cree o se enoje con la obra.El texto literario se caracteriza, fundamentalmente, por ser dialógico y abierto, por el desplazamiento de sentidos, por la ambigüedad y los huecos; la fragmentación y los subtextos que genera. En estos recursos se afirma su productividad: en la construcción de significados y sentidos múltiples y diversos y por tanto, en la incidencia en la formación de la mujer y el hombre democráticos, responsables por sí y por los otros, en tanto se interesan y son parte de; intentan discursos y haceres dialógicos. Quien dice y lee literatura no se siente acorralado: es posible vislumbrar otras realidades desde y entre las palabras, en los silencios, y en los tonos del silencio, en lo que se dice y en lo que no se dice, en aquello que se calla y en el eco y la cadencia.Cervantes señala un aspecto de la identidad, escribir en la lengua propia, aspecto con total vigencia en nuestro tiempo, que cada uno y cada una urge en su propio lenguaje, el que sale de la sangre y las vísceras, no tome prestada la palabra ni el vestuario de otro ni otra, de eso dice "la lengua que uno mama en la leche", la que nos acompaña desde el cobijo de las entrañas:(...)" y a lo que decís, señor, que vuestro hijo no estima mucho la poesía de romance, doyme a entender que no anda muy acertado en ello, y la razón es ésta: el gran Homero no escribió en latín, porque era griego, ni Virgilio no escribió en griego, porque era latino. En resolución, todos los poetas antiguos escribieron en la lengua que mamaron en la leche, y no fueron a buscar las extranjeras para declarar la alteza de sus conceptos; y siendo esto así, razón sería se extendiese esta costumbre por todas las naciones, y que no se desestimase el poeta alemán porque escribe en su lengua, ni el castellano, ni aun el vizcaíno, que escribe en la suya [2] / [email protected] BibliografíaDe Cervantes Saavedra, Miguel, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, Ramón Sopena Editor, Barcelona, 1916.Inca Garcilaso de la Vega, Comentarios reales, Plus Ultra, Bs.As., 1973.Shakespeare, W., Dramas, Vol. 1 y 2, Editorial Iberia, Barcelona, 1961.Bibliografía en Internet.www.educarchile.cl, 2008
[1] Bloom, Harold, El canon occidental, Anagrama, Barcelona, 1994.[2] de Cervantes Saavedra, Miguel, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, Ramón Sopena Editor, Barcelona, 1916.
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