Diáspora africana: constante histórica
Los africanos que migran hacia Europa, huyendo de las guerras y la miseria, están produciendo la mayor crisis migratoria desde la II Guerra Mundial en el Viejo Continente. Desde el inicio del año más de 100.000 migrantes y refugiados llegaron a territorio europeo, a través de desembarcos dramáticos en playas mediterráneas.La mayoría proviene de África subsahariana y entre ellos hay mujeres y niños. El flujo humano es de tal magnitud que ha desbordado a la Unión Europea, haciendo tambalear uno de sus pilares: la libre circulación de personas.Además de los africanos, Europa se ha venido convirtiendo en la principal puerta de entrada de refugiados provenientes de Siria, Irak, Afganistán y también de los Balcanes (Este europeo).Pero la imagen de barcos repletos de migrantes africanos en el mar Mediterráneo es una postal de la crisis. Y por supuesto del drama humanitario que implica, dado que este año ya han muerto 1.800 migrantes en el mar.En realidad la diáspora africana se remonta a épocas antiguas. Se asocia a aquellos que fueron esclavizados por europeos y embarcados hacia América, a partir del siglo XV, como parte del inhumano comercio de esclavos.En tiempos modernos, esta diáspora no se detiene. Se refleja en la constante migración de africanos, que buscan seguridad, educación, empleo y mejores condiciones de vida para ellos y sus hijos.Este desplazamiento poblacional se enanca en la imagen de un continente salvaje y violento, que expulsa habitantes que huyen de las guerras intestinas y la miseria, dos males endémicos de la sociedad africana.Mbuyi Kabunda, profesor y miembro del Instituto Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo y del Grupo de Estudios Africanos (GEA) de la Universidad Autónoma de Madrid, sostiene que la diáspora es una forma de ser del africano."África -dice- siempre ha sido y es un continente de flujos migratorios: desplazamientos de los pueblos ganaderos en busca de pastos y agua, en función de la estación; abandonos de aldeas huyendo de fenómenos incomprensibles o considerados como maldiciones para encontrar tierras fértiles. Es decir, una historia de nomadismo arraigada en la propia tradición africana, dictada por la necesidad de independizarse, la búsqueda de trabajo para reunir la dote y contraer un matrimonio exogámico".Y añade: "La colonización europea también favoreció esta cultura de nomadismo con su política de reclutamiento de mano de obra para las minas y los cultivos de exportación. También contribuyeron a ello las irracionales políticas poscoloniales de desarrollo, principalmente responsables del éxodo rural, al descuidar las zonas del campo y la agricultura a favor de las ciudades y de la industria".Estudios de globalización enmarcan el fenómeno de la diáspora africana dentro de los desequilibrios existentes entre el Norte rico y el Sur pobre.En el sistema internacional África constituiría, así, el lugar más desfavorable de la periferia mundial. El empobrecimiento de sus pobladores estaría conectado con un esquema de explotación a gran escala de sus recursos naturales (sobre todo minería), implantado por los europeos desde que éstos colonizaron el territorio.Algunos piensan que la migración incontrolable de africanos hacia Europa -que conlleva una crisis étnica y a la vez humanitaria- es la factura que África le pasa al Viejo Continente por siglos de saqueo y racismo.
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