Diciembre, tiempo de balance y estrés
Diciembre tiene la característica de ser muy complicado y traer, si no se regula el estrés, algunos conflictos. La sobrecargada agenda, ligada al hecho de que termina el año, no debiera conspirar contra las personas. Este último tramo del año suele ser visto como fatídico por las tensiones que ofrece una agenda saturada de compromisos familiares, sociales y laborales. Con lo cual el desafío parece ser sobrevivir a diciembre.Se acaba el colegio, se preparan las fiestas de fin de año y todo el mundo anda cansado y tratando de cumplir de la mejor manera con todas las obligaciones.Las grandes protagonistas de diciembre son las celebraciones de Fin de Año y Navidad. Y aunque a primera vista debieran ser disfrutadas con familias y amigos, alguna gente le huye a estos eventos.El hecho de tener que decidir con quiénes se pasarán las fiestas, puede llevar a grandes desacuerdo entre los miembros de la familia. La perspectiva de encontrarse con gente con la que se arrastran problemas de relación, le agrega dramatismo a esas reuniones.A veces las celebraciones puedes convertirse en una ocasión para aumentar las desavenencias o los desencuentros. A esto se le sume el hecho de que algunas personas se deprimen en esta época. En principio ante la sola percepción del inexorable paso del tiempo.Están también las cuestiones ancestrales vinculadas a la infancia. El recuerdo de un tiempo pasado que ya no volverá -porque los seres queridos, por ejemplo, ya no están- hace que alguna gente, presa de la melancolía, prefiera evitar estas celebraciones.Por otro lado, dado que se está en tiempo de "balance", es el momento en que uno se interroga sobre cómo le ha ido y sobre el estilo de vida elegido. Por tanto, el período no está exento de la posibilidad de reproches o arrepentimientos.El estado de ánimo que caracteriza a la antesala de las fiestas, suele estar alterado por el hecho de que se siente el peso del año, que hace que el cuerpo y la mente muestren signos de agotamiento.Los especialistas en estrés y ansiedad diagnostican que a esta altura del año las personas claman por vacaciones, al tiempo que muestran síntomas de agotamiento, poca energía para ir a trabajar e irritación por un período cargado de preocupaciones.Y aunque la mayoría espera con ansias las fiestas de fin de año -aclara-, para otros estos eventos y la organización de las vacaciones conllevan angustias que desencadenan el temido estrés del último tramo del año.La psicoanalista Cristina Castillo, en tanto, considera que si no se administra cognitiva y afectivamente diciembre, se corre el riesgo de caer en esta época en todo tipo de excesos (gastos, comida, bebida, reuniones)."En diciembre muchos comienzan a acelerar sus ritmos en función de concluir exitosamente todas las actividades, realizar balances personales, consumir objetos con un sesgo de desborde y reunirse con mucha gente para festejar (...) Se suele entrar entonces en una espiral de soluciones mágicas, como organizar más cosas para descansar (reuniones, escapadas), las cuales en realidad generan más situaciones de estrés", describe.Por otro lado sostiene que los síntomas habituales de diciembre, si la tensión no se controla, se vinculan a la irritabilidad, problemas de memoria y concentración, cambios de alimentación, insomnio y ansiedad.
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