Dieta más saludable y el hábito del ejercicio
La cultura modela nuestra biología. El estilo de vida urbano, caracterizado por una quietud peligrosa del cuerpo y una alimentación de mala calidad, está detrás de trastornos físicos como la obesidad.Una encuesta del Ministerio de Salud reveló que más de la mitad de la población adulta de la Argentina padece de sobrepeso debido a un aumento del sedentarismo y a una baja en el consumo de frutas y verduras."Más de la mitad de la población (53,4%) presenta exceso de peso (sobrepeso y obesidad) habiendo aumentado significativamente la obesidad de 14,6 a 18%, sin cambio en la prevalencia de sobrepeso, que es de 35,4%", señaló el sondeo realizado entre 35.000 argentinos mayores de 18 años.En la Argentina, más del 60% de las muertes anuales se deben a enfermedades crónicas no transmisibles. Y la obesidad es una afección, ligada a los hábitos de vida, que es causa de muerte.Se sabe que el exceso de peso incide fuertemente sobre los ataques cardíacos y los accidentes cerebro vasculares que encabezan las listas de defunciones.La encuesta muestra una tendencia ascendente preocupante: desde 2005 el porcentaje de obesos aumenta casi un punto por año. Lo cual se explica por la falta de ejercicios y la mala dieta."El sedentarismo (personas que no alcanzan el nivel recomendado de actividad física) pasó del 46,2% en 2005, hasta el 54,9% en 2009", señaló el estudio oficial.El sondeo detalló que "hace cinco años el 40% de la población consumía diariamente frutas y verduras, mientras que actualmente el índice es del 37%", con un descenso más pronunciado en los sectores de menores recursos económicos."Argentina será un país de gordos", ha dicho no hace mucho Alberto Cormillot, director del Instituto Argentino de Alimentos y Nutrición, señalando que ese escenario podría evitarse a través de un cambio en los hábitos de vida.Los nutricionistas aseguran que el fenómeno de la obesidad obedece tanto a razones culturales como al avance de la industria de los alimentos. En principio la vida moderna ha extendido los hábitos sedentarios, sobre todo a partir del papel que ocupan las computadoras.A eso se suma la presión de la industria, que ofrece productos muy atractivos pero no siempre sanos. Es notable en este sentido, por ejemplo, la creciente moda de los avisos publicitarios dirigidos a los chicos.Esto se echa de ver en el incremento de la venta de golosinas en los colegios. Y también de las gaseosas. Además los chicos se mueven poco, pasan mucho tiempo frente a una pantalla y la educación física en los colegios resulta insuficiente.El exceso de peso no reconoce edades ni clases sociales. En efecto, hoy la población infantil es la más vulnerable, de hecho es en este grupo etario que comienzan los primeros síntomas de la patología.Por otra parte, los niños pobres pueden ser gordos y a la vez desnutridos, ya que su dieta se reduce sobre todo a hidratos de carbono, según explican los expertos.Los "gorditos desnutridos" de las clases pobres tienen una dieta centrada básicamente en pan, arroz y fideos, y muy deficitaria en proteínas como las que aportan las carnes, frutas y verduras.Los nutricionistas hablan de que una política sanitaria preventiva, por tanto, debería primero crear conciencia sobre el problema, exhortando a la población a que adopte una dieta más saludable y el hábito del ejercicio físico entre las prácticas cotidianas.Si todo sigue igual, en cuanto al exceso de comida y al sedentarismo en que se vive actualmente, la obesidad irá creciendo en forma progresiva y rápida, alertan.
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