Dignidad humana y derechos humanos
Fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando las naciones del mundo se fueron poniendo de acuerdo en algunos temas que se vieron reflejados en diversos documentos. Entre otros, el 10 de Diciembre de 1948 se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos en Naciones Unidas.
Monseñor Jorge E. Lozano*EspecialEste compromiso reconoce solemnemente:"que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana; (...) han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres," comprometiéndose a asegurar "el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre".Establece también que:"Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos" (...) "sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición".Los Derechos Humanos son universales (para todos los hombres sin excluir a nadie) e indivisibles (si no se respeta a uno de los derechos, no se respeta al conjunto). No puedo decir derecho a la alimentación no, derecho a la educación sí, derecho a la libertad no, derecho a votar sí.Forman un conjunto que hacen a la dignidad de la persona humana.En el Documento del que comenzamos a hablar el domingo pasado —"Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad (2010-2016)"— en uno de sus párrafos dice: "A partir de las crisis vividas, ya nadie cuestiona la necesidad de un Estado activo, transparente, eficaz y eficiente. Crecimos en la promoción de los derechos humanos (...) Asimismo, reconocemos la importancia estratégica de la educación, de la producción y del desarrollo local, de la urgencia de generar trabajo y de la necesidad de recobrar la auténtica cultura de la laboriosidad".Éstos también son derechos humanos, tan ligados a la dignidad del hombre.Cuando decimos "esto no es vida", estamos hablando un poco de esto. Nos merecemos vivir dignamente, un salario que realce nuestro trabajo, que coloque el decoro de nuestras acciones tendientes al bien común en un lugar destacado.Hay también una larga serie de derechos que se han ido reconociendo y especificando con el correr de los años. Ellos forman parte de diversos tratados internacionales y pactos que están incorporados en nuestra Constitución Nacional. Se los llaman derechos económicos, sociales y culturales.Tienen relación con la familia, la educación, la salud, el trabajo, la cultura, la vivienda, el medio ambiente, la paz, la alimentación.Derechos humanos y dignidad humana son conceptos que no se separan. Van juntos. Y así tenemos que encontrarlos con la mirada puesta en el Bicentenario de nuestra Patria. * Obispo de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
Monseñor Jorge E. Lozano*EspecialEste compromiso reconoce solemnemente:"que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana; (...) han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres," comprometiéndose a asegurar "el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre".Establece también que:"Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos" (...) "sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición".Los Derechos Humanos son universales (para todos los hombres sin excluir a nadie) e indivisibles (si no se respeta a uno de los derechos, no se respeta al conjunto). No puedo decir derecho a la alimentación no, derecho a la educación sí, derecho a la libertad no, derecho a votar sí.Forman un conjunto que hacen a la dignidad de la persona humana.En el Documento del que comenzamos a hablar el domingo pasado —"Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad (2010-2016)"— en uno de sus párrafos dice: "A partir de las crisis vividas, ya nadie cuestiona la necesidad de un Estado activo, transparente, eficaz y eficiente. Crecimos en la promoción de los derechos humanos (...) Asimismo, reconocemos la importancia estratégica de la educación, de la producción y del desarrollo local, de la urgencia de generar trabajo y de la necesidad de recobrar la auténtica cultura de la laboriosidad".Éstos también son derechos humanos, tan ligados a la dignidad del hombre.Cuando decimos "esto no es vida", estamos hablando un poco de esto. Nos merecemos vivir dignamente, un salario que realce nuestro trabajo, que coloque el decoro de nuestras acciones tendientes al bien común en un lugar destacado.Hay también una larga serie de derechos que se han ido reconociendo y especificando con el correr de los años. Ellos forman parte de diversos tratados internacionales y pactos que están incorporados en nuestra Constitución Nacional. Se los llaman derechos económicos, sociales y culturales.Tienen relación con la familia, la educación, la salud, el trabajo, la cultura, la vivienda, el medio ambiente, la paz, la alimentación.Derechos humanos y dignidad humana son conceptos que no se separan. Van juntos. Y así tenemos que encontrarlos con la mirada puesta en el Bicentenario de nuestra Patria. * Obispo de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
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