Dime cómo hablas y te diré cuanto cobras
Las competencias linguísticas de las personas revelan su nivel de ingresos. Esta conexión ha sido estudiada por un economista argentino, quien estableció diferencias entre los hispanoparlantes según rasgos fonéticos.Germán Coloma, economista y profesor de la Universidad del Cema, llevó a cabo una cuantificación económica del idioma español. Estableció una correlación entre los ingresos promedios de los habitantes y cinco características fonéticas.Esto lo llevó a distinguir entre diez variedades regionales del idioma: castellano peninsular, peninsular estándar, andaluz-canario, mexicano-centroamericano, caribeño, andino moderno, andino tradicional, chileno, rioplatense y paraguayo.Si uno va por la calle y escucha que alguien dijo "¡Eres un mostrenco!", expresión típica de la España del norte, lo más probable es que la persona en cuestión vaya bien vestida.Entre quienes hablan español "la característica asociada con un mayor ingreso es la ausencia del seseo -típica del español peninsular norteño-, que está vinculada con un ingreso anual medio por habitante que es 20.000 dólares superior al de los hablantes seseantes", explicó el economista al suplemento iEco.com.Según el estudio, el ingreso anual promedio de toda la zona hispanoparlante es de 13.568 dólares por persona. Este valor es un 153,26% superior en la zona del español peninsular estándar; y un 61,72% inferior en la zona del español paraguayo, que es la que tiene menor ingreso per cápita.Para quienes hablan la modalidad "rioplatense", el ingreso es levemente superior al promedio: 14.702 dólares por año.Los hablantes no seseantes, en promedio, tienen un ingreso por habitante anual de casi 34.000 dólares, un 291% más que el promedio de los hablantes seseantes.Los "no yesistas", en cambio, ganan 7.900 dólares al año, un 44% menos que los hablantes "yesistas". Dado que los aportes de la economía al estudio de los idiomas son escasos, el trabajo de Coloma es visto como una interesante contribución.En términos generales, y más allá de la relación con el nivel de ingreso, la competencia lingüística siempre ha revelado mucho acerca de los hablantes, no importa el idioma del que se trate.Los estudiosos sostienen que dentro de una lengua se puede reconocer una serie de variedades, según el lugar donde se vive (dialecto), el grado de formación cultural (sociolecto) y la edad de los hablantes (cronolecto).Las diferencias sociolectales, por ejemplo, están estrechamente relacionadas con el grado de escolarización de los hablantes, de sus padres (modelo con el que se aprende a hablar), con los hábitos de lectura, y con los medios de comunicación y programas que se eligen.En la escuela se aprende una lengua, la llamada lengua estándar, que es la variedad de prestigio. Para algunos chicos, será la misma que han escuchado hablar en sus casas; para otros no.Y volviendo a la economía, algunos teóricos han acuñado el término "capital lingüístico". Capital es sinónimo de riqueza o patrimonio. Y todo patrimonio es el conjunto de bienes que cada uno posee, ya sea por herencia de los padres o adquiridos por su cuenta.Pues bien, capital lingüístico será entonces la riqueza con la que cada persona puede elaborar los discursos dentro de las posibilidades que permite un idioma.Así como el capital económico (dinero o bienes materiales) está distribuido socialmente en forma despareja, lo mismo pasa con el capital lingüístico. Hay hablantes que, en el mercado lingüístico, son más solventes que otros.Se cree que sin las herramientas básicas o un mínimo de capital, una persona quedará excluida del mercado comunicativo.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

