Docentes del Bicentenario
Hace pocos días celebramos el "día del maestro" y ahora lo hacemos con el "día del profesor". Estas dos fechas nos hacen detenernos de manera especial la vocación docente.Por monseñor Jorge Eduardo Lozano*OpiniónDesde una mirada de fe toda vocación tiene una doble perspectiva. Es llamado de Dios y es respuesta del corazón humano que acoge y responde. De parte de Dios el motivo del llamado es el amor, y espera lo mismo como motivación de la respuesta.Siempre miré tu vocación -y también la mía- como un regalo de Dios. Él nos confía "vidas en desarrollo", en apertura y crecimiento. (Me acuerdo de una canción que dice "con las alas del alma, desplegadas al viento...").Cotidianamente tratamos con vidas -cortas o no tanto en edad- que tienen historias de alegrías, logros, fracasos, miedos. Somos cobijo y amparo. Lugar de encuentro con uno mismo.Hay en los alumnos mucho deseo de vitalidad. Sabemos que en Escuelas Rurales ellos hacen muchos kilómetros y esfuerzos para poder educarse. Cotidianamente, en las rutas, también he visto docentes haciendo dedo y viajando como sea para poder llegar al lugar indicado. ¡Cuántos viajan en lancha o hacen largos caminos a pie o en bicicleta! Esfuerzos de muchos.Sé cómo te preocupa la repitencia reiterada de algunos; el flagelo de la droga y otras adicciones que amenazan la dignidad e integridad de niños y jóvenes. Buscás comunicar saberes y sabiduría de vida.Por eso se insiste en hablar de vocación. La vida tiene sentido en la medida de la respuesta. La docencia es un servicio a veces no reconocido por las familias, la sociedad, la propia comunidad educativa. Pero sabemos lo valioso que es en nuestra vida y en aquellos que el Señor nos confía.Y podemos agregarnos una pregunta: ¿tendrá algún significado particular ser docentes en tiempos del Bicentenario 2010-2016? Estoy convencido de que sí. Es un tiempo muy bueno para mirar la vida de la Patria y renovar el compromiso por la fraternidad y la amistad social. De renovar el deseo de educación integral para todos y de construir una Patria en justicia y solidaridad.Podemos pensarlo así: en nuestras aulas están hoy algunos que serán mañana Legisladores, Directores de alguno de los hospitales, Docentes, Párrocos, Gobernantes, Dirigentes Sindicales o Empresarios, Comunicadores, mamás, papás... en unos años. Ayudamos a que cada uno y cada una encuentren su lugar en el mundo concreto. ¿Qué país soñamos? ¿Qué patria estamos construyendo hoy?Somos educadores de esperanza.¡Feliz día del maestro y del profesor!Dios te bendiga. *Obispo de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
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