Dólar inquieto desentona con la euforia electoral
¿Por qué el histerismo alrededor de la moneda norteamericana, que ha hecho que el gobierno tome medidas severas de control por estas horas? ¿Cómo se explica este fenómeno tras la aplastante victoria del oficialismo?En realidad la "fuga de divisas", la práctica de atesorar en dólares fuera del sistema, en el país o en el exterior, viene de antes. Se trata de un indicador de desconfianza del público y de las empresas, según los economistas.La incertidumbre electoral suele acelerar este tipo de conductas. Los inversores, así, se refugian en un activo seguro como lo es la divisa, a la espera de que aclare el intríngulis político.El resultado de las primarias debería haber dado ya certeza suficiente al mercado. Y en cualquier caso, el triunfo categórico de Cristina Kirchner el domingo, debería bastar para despejar cualquier duda.Pero no; la demanda de dólares se aceleró en los últimos días, generándose un cuadro disonante con la euforia electoral del oficialismo: inspectores de la agencia de recaudación AFIP y fuerzas de seguridad intimidando a compradores.La presión sobre el mercado cambiario es de tal magnitud que el gobierno, en una medida drástica, obligó a las compañías de seguros a repatriar fondos invertidos en el exterior.A la vez, se obligó a las empresas mineras a liquidar en el país el 100% de las divisas que generan al exportar sus productos. Hasta ahora, ambos sectores gozaban de un régimen preferencial: podían dejar afuera del país el grueso de sus ventas al exterior.Pero la necesidad, como dice el refrán, tiene cara de hereje. Acuciado por los dólares que se le fugan del sistema, el gobierno busca ampliar la oferta de divisas con al menos 3.000 millones de dólares adicionales al año.Este monto, que le reportarían las mineras y las petroleras, representa hoy un mes de fuga de capitales, según lo registrado en los últimos dos trimestres. El fin de estas concesiones empresarias y el control sobre las casas de cambio, son datos contradictorios de la realidad.Aquí lo disonante es que la fuga de capitales para este año se sitúe cerca del récord de 2008, cuanto ascendió a 23.0000 millones de dólares, en un contexto en que el precio de la soja, principal producto de exportación, sigue firme, y cuando la economía crece según el INDEC.A lo cual se agrega un triunfo electoral del gobierno que no deja dudas políticas. En julio de este año, al conmemorarse el 157° aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la presidente Cristina Kirchner pidió salir a "convencer a los argentinos de no apostar al dólar, sino a las empresas radicadas en el país".La mandataria se pronunció a favor de que el ciudadano argentino apueste a la compra de acciones: "Los argentinos siguen creyendo que el dólar es un buen refugio para sus ahorros, sin advertir que pueden comprar acciones de empresas", argumentó.En realidad la pasión de los argentinos por el dólar tiene larga data. De hecho siempre ha sido un dolor de cabeza para los gobiernos. Los programas económicos han derrapado a causa de la escasez de divisas.¿Qué es lo que hace que hoy el público y las empresas prefieran ahorrar en dólares, cuando el crecimiento de Argentina es ininterrumpido y hay un gobierno ya plebiscitado?Éste es uno de los enigmas del presente. Algunos economistas dan una respuesta técnica: los ahorristas se han dado cuenta que el aumento de los costos en dólares no es viable en el mediano plazo.Los costos suben 30% y el dólar sube 5%. Conclusión: el dólar estaría barato, aunque no por mucho tiempo. ¿Será cierto este diagnóstico?
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