Donar sangre, un cambio cultural
En Argentina, los índices de donación de sangre son bajos y la escasez sigue siendo un problema. La desinformación y la persistencia de algunos mitos atentan contra una práctica que salva vidas.Además de que muchos accidentes, hechos médicos imprevistos y múltiples enfermedades, requieren como parte de su tratamiento las transfusiones de sangre, casi nadie en el país dona en forma espontánea.Hoy, menos del 5% de la población ofrece su sangre en forma voluntaria. De esta manera, ante casos de emergencia, se suele apelar a las donaciones de los familiares y amigos, aunque a veces se llega tarde."La gente vive gracias a la sangre. Cuesta mucho concienciar a la gente de que la sangre no se fabrica, no se vende y no se compra, sino que se consigue porque se dona. Bastaría con que el 5% de la población cediera su sangre dos veces al año para que no tengamos problemas de stock. Pero no llegamos ni a eso".Así describió la situación el doctor Fabián Romano, coordinador del Subcomité para la Promoción de la Donación de Sangre de la Asociación Argentina de Hemoterapia e Inmunología, en diálogo con el diario Crítica.Es importante el concepto del médico según el cual la sangre sigue siendo, hasta hoy, irremplazable, ya que no existe sangre artificial porque no puede ser reproducida en laboratorio alguno.Ergo: al no existir un sustituto capaz de reemplazar a la sangre, sigue siendo tarea de los seres humanos el producirla y donarla. Todo lo cual realza la importancia ética de donarla voluntariamente y de que existan bancos de sangre.La entidad Fundaleu ha vuelto a instalar en la opinión pública la importancia de este gesto solidario. Este tipo de campañas de educación pública va dirigido a cambiar comportamientos culturales de los argentinos en este tema."Buscamos que los donantes sean voluntarios, para sacarle la carga al familiar del paciente: bastante tienen ya con la enfermedad y la situación hospitalaria como para estar encima buscando sangre".Eso dijo Margarita Chudoba, coordinadora del Programa Sangre de Fundaleu. "Pero la gente se aferra a los mitos para no donar. En general, la mayor parte de la población necesita tener un familiar internado para entender la importancia de donar sangre", agregó.Según los especialistas, todos los años la Argentina necesita un millón y medio de unidades donadas (es decir, 750 mil litros de sangre) para que parte de su población siga con vida.Cada donación se hace por un mínimo de 480 cm³: una medida que no empeora ni mejora el estado de salud del donante. Aunque sí opera favorablemente en el organismo de quien recibe la sangre.La mayoría de las personas pueden ser donantes. No obstante, existen impedimentos de salud que hacen que ciertas personas no puedan ceder sangre. Por eso es importante que quienes reúnan las condiciones óptimas sean dadores voluntarios.Según los especialistas, los hombres pueden donar sangre cinco veces por año y las mujeres cuatro. Además, recuerdan que quienes tuvieron hepatitis antes de los 12 años pueden ser donantes.Una vez que la persona se decide a ser donante, puede recurrir a distintos centros de salud (públicos y privados) que tienen su propio banco (donde se procesa, recolecta, almacena y transfunde sangre).Es importante tomar conciencia de que el acto voluntario y no remunerado de donar sangre no sólo tiene consecuencias trascendentes para aquel que recibe, sino también para el que da, toda vez que ese gesto solidario lo enaltece.Por otra parte, hay que pensar que todos los miembros de la sociedad somos susceptibles de encontrarnos alguna vez en situación de depender de la sangre de otro.
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