Dormir lo suficiente, una cuestión vital
Un tercio de la vida la pasamos durmiendo. Eso quiere decir que el sueño ocupa un lugar central en la salud psicofísica. Sin embargo, los trastornos en el descanso son una epidemia silenciosa que afecta cada vez más a la población.Uno de los problemas es que hay una tendencia a minimizar las anomalías del descanso, aquí y en otras geografías. Pero desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) viene insistiendo en que dormir no es un placer sino una necesidad.Según esa organización, la falta de descanso puede producir problemas gástricos, incremento del apetito y desequilibrio en el rendimiento laboral y escolar.En el mundo de la empresa se ha tomado nota del asunto. Cada vez más firmas, por caso, han comenzado a incorporar pequeños siestarios para que los empleados descansen entre 20 y 30 minutos por jornada laboral.En Argentina es el caso de Arredo, una empresa familiar con más de 40 años en el mercado textil y cerca de 650 empleados, que hace poco inauguró siestarios y cuyo director ejecutivo, Tomás Sasson, cree que hay que revalorizar el ocio en el mercado de trabajo."La idea es ver al sueño como algo productivo y no caer en el lugar común de que se trata de una pérdida del tiempo. Por eso decidimos abrir los siestarios. El desafío es convencer a la gente de que es algo bueno, que no está mal visto. Por ejemplo, que el líder del área de finanzas inculque a las 40 personas que trabajan con él que en algún momento se tomen un descanso. Pero es lógico que al principio haya una barrera cultural", explicó Sasson, en una reciente entrevista.Arredo impulsa el "Proyecto Dormir", donde participan investigadores del Conicet y se arman campañas publicitarias, que promueven conductas saludables relacionadas con el sueño en las tiendas de la marca y en sus redes sociales.Los impulsores del proyecto aseguran que mientras en los años '50 se dormían en promedio unas 8 horas diarias, actualmente esa cantidad se redujo unas dos horas menos por noche.Además, aseguran que si se duerme 5 horas por noche, se tiene un 50% de probabilidades de padecer obesidad, porque la falta de sueño libera ghrelina, la hormona del hambre.A todo esto, un reciente estudio reveló que el 40% de los adolescentes duermen menos de 7 horas diarias, cuando lo recomendable es superar las 8 horas."El 40,1% de los adolescentes de entre 17 y 20 años duerme menos de siete horas promedio por noche de lunes a viernes", precisa el estudio de la Asociación Educar para el Desarrollo Humano que se basó en encuestas a 2.693 alumnos de escuelas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, México y Uruguay.Un dato revelador de ese estudio es que los más afectados por el déficit de sueño son los de "estrato social medio".Al respecto el neurocirujano Roberto Rosler, miembro de la Asociación Educar, recalcó que los adolescentes se duermen más tarde a medida que aumentan el tiempo nocturno antes de acostarse dedicado a ver la televisión, usar la computadora, los videojuegos o el celular."Y es un error pensar que a nivel del aprendizaje dejar de dormir no es tan grave si en ese tiempo el adolescente estudia o lee. Si no cumple con el sueño nocturno de ocho o más horas no podrá fijar lo que aprende", insistió.Se sabe, además, que una persona que duerme mal puede ser víctima o provocar accidentes de todo tipo: en la calle, en el ámbito laboral o en su propio hogar. Por eso "dormir no es una pérdida de tiempo", según refieren los especialistas.
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