Dos gigantes asiáticos que cambian la historia
El mundo entero ha puesto los ojos en China e India, en cuyas economías están ocurriendo profundas y rápidas transformaciones, dando un giro histórico al capitalismo global.En economía internacional integran junto con Brasil y Rusia, las potencias emergentes. Se emplea la sigla BRIC para referirse a este conjunto que en bloque dinamiza el comercio mundial.Sus miembros cuentan con una gran población y un gran territorio, lo que les proporciona dimensiones estratégicas continentales y una gigantesca cantidad de recursos naturales.Todo esto los ha hecho atractivos como destino de inversiones globales. Y de ahí que en las últimas décadas sus respectivos PBI no hayan parado de crecer, creando una nueva clase media.China e India son gigantes sobre todo desde el punto de vista demográfico. Entre ambos países representan casi el 40% de la población mundial. China lleva la delantera con 1.330 millones de habitantes e India le sigue con 1.147 millones.Sin embargo, estas cifras podrían cambiar, ya que varios analistas pronostican que en menos de dos décadas los indios superarán a sus vecinos. Y esto está relacionado con el hecho de que China viene practicando control de la natalidad.La política conocida mundialmente como "hijo único", que el gobierno chino decidió implantar desde 1979, en teoría para optimizar los recursos y elevar el bienestar de la población, tuvo su efecto.Para la fecha que se puso en marcha la campaña, las parejas chinas tenían, en promedio, 2,75 hijos. En 2006 ya habían bajado a 1,72. Según cifras del propio Ministerio del Interior chino, la estrategia evitó el nacimiento de 400 millones de personas.Pero esta política tiene como contracara el envejecimiento de la sociedad china. Se calcula que en el año 2010 se invertirá la pirámide poblacional y que los niños chinos tendrán que cargar con una pesada factura previsional.La población de India, en cambio, es más joven. Y de ahí que dentro de unas décadas se proyecta que el país sea el más poblado de la tierra. El disímil patrón poblacional obedece a las diferencias culturales entre ambos países.China tiene una población mucho más homogénea en cuanto a ideología, bajo el rigor de un gobierno central comunista. Mientras que India es muy heterogénea en religión (musulmanes, hinduistas, budistas, etc.), idioma y costumbres.La cohesión étnica y cultural permite que China sea gobernada por una suerte de dictadura estatal. India es multiétnica y en ella ha prosperado una democracia que no busca controlar el comportamiento del individuo, y es más tolerante.En este contexto, algunas religiones de la India, como la musulmana, que tiene representación parlamentaria, no avalarían una política estatal de control de la natalidad.Desde el punto de vista económico, China emerge como una gran factoría multinacional, orientada a la producción en gran escala y exportación de manufacturas.En tanto que India basa su crecimiento económico en el desarrollo de los servicios (sobre todo de tecnología de la información), frente al modelo industrial de los tigres y dragones del sudeste asiático.Aunque ambos países han salvado a millones de habitantes de la miseria absoluta, presentan el aspecto de sociedades muy desiguales, donde el reparto de la riqueza dista mucho de ser equitativo.A la vez, los analistas internacionales aducen que tanto China como India respetan poco el medio ambiente. Como sea, con sus contradicciones a cuestas, son dos colosos que han despertado del letargo, y hoy protagonizan la historia mundial.
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