Droga: el insidioso avance entre nosotros
Como muchas enfermedades que en sus inicios y evolución no producen síntomas hasta que ya han hecho metástasis, así la droga se expande en el cuerpo social de nuestras ciudades, convirtiendo en víctimas a niños y adolescentes sobre todo."Esto va a ser un flagelo de acá a cinco años" fue la advertencia que lanzó el defensor de Menores de Paraná, Pablo Barbirotto, en un diálogo con el diario Uno, donde llamó a "ocuparse" más que preocuparse del asunto.Si las cosas siguen como están, sin que haya una decidida política que enfrente el problema en toda su dimensión, vaticinó un futuro en Entre Ríos como el que aparece en los grandes centros urbanos del país."Fijate lo que es Buenos Aires con el tema del paco, acá todavía no hay, pero sí tenés cocaína a cinco pesos, que debe ser muy parecido a lo que es el paco", declaró.Barbirotto vinculó el problema del delito de menores con las adicciones, desde su experiencia como defensor oficial. "El consumo y el delito van de la mano. La droga es la familia ortopédica del chico, que busca en la droga la contención, y conseguirla es muy sencillo", aseguró.Describió de qué manera se mete a un chico en el circuito de la droga. "Se rompieron los códigos: antes no se robaba en el barrio, y el que vendía droga no vendía a los chicos y menos en el barrio", explicó al afirmar que hay un cambio cualitativo en la mecánica de ingreso de esta sustancia ilícita en la sociedad."Hoy le empiezan a ofertar cocaína, marihuana, psicofármacos, le van agarrando el gustito y después le piden algo a cambio, que salgan a robar y le traigan una cartera", describió Barbirotto.En tanto, ilustró como piensan estos chicos enredados en la droga, al reproducir un diálogo que tuvo con uno de ellos en su oficina de Tribunales. "¿Vos pensaste que entraste a una casa, que te podían meter un tiro?", preguntó. La respuesta que recibió fue: "¿Y si me matan, qué?".De aquí el defensor de Menores dedujo que a estos chicos no les importa su propia vida. "No hay una perspectiva de futuro, no les importa. 'Vivo el hoy, si a nadie le importé. Si nadie piensa en mí'", reflexionó.Tras señalar que "no hay que castigar al enfermo, sino al que distribuye, quien es verdaderamente el responsable de esto", exhortó a la comunidad a que denuncie dónde se vende y quién vende droga."El tema es que nos están matando a nuestros chicos", señaló el Defensor de Menores de Paraná, quien opinó que el problema no se soluciona con el sistema penal, "sino con políticas sociales previas". A todo esto, el sur de la provincia de Entre Ríos se ha convertido en la nueva ruta del narcotráfico, según los especialistas. La propia policía provincial ha reconocido la metodología de arrojar droga desde avionetas a campos de la zona, la cual luego es trasladada en lanchas por los arroyos.La "ruta-narco" se encuentra en la geografía ideal: es un escenario alejado del control policial, no hay radares que identifiquen el movimiento de las avionetas, al tiempo que los arroyos forman una red infinita de venas abiertas por donde trasladar la droga en lanchas.Es conocido el caso de un propietario de la zona que denunció haber encontrado varios paquetes de marihuana en su campo, los que fueron arrojados desde una avioneta.Tanto la expansión del consumo de droga entre los menores, como el hecho de que esta región del país se haya convertido en un escenario narco, es algo que debiera ocupar más a las autoridades y al resto de la sociedad.Estamos frente a un flagelo que, camuflado, no detiene su avance.
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