Echar mano a las cajas previsionales
Aunque no se conoce aún la naturaleza de la medida local –se habla de un aporte extraordinario al Tesoro municipal- se asemeja, por ejemplo, a la decisión de Daniel Scioli de financiarse con las cajas de retiros profesionales.
En efecto, el gobierno bonaerense, apurado por un déficit crónico en las cuentas públicas (supera los 7.000 millones de pesos), se endeudará con esas cajas por 30 millones de dólares, mediante la emisión de un bono.
El título bonaerense, que vencerá a partir de mayo de 2012, será garantizado con los recursos de la coparticipación federal de impuestos. Una emisión similar se registró en 2001, en medio de la creciente crisis económica que soportaba entonces el país.
“No hay crédito internacional; nos hemos comprometido a buscar fondos y es lo que estamos haciendo”, aclaró el ministro de Economía bonaerense, Rafael Perelmiter, al justificar la medida.
Pero también el gobierno nacional ha echado mano de los recursos previsionales. La estatización de las AFJP –que en muchos sentidos se pareció a una confiscación de ahorros privados- le viene dando respiro fiscal al gobierno K.
La Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), que gestiona los recursos del sistema previsional, se ha convertido en la gran Caja del gobierno, cuya recaudación se desplomó por la caída de la economía real.
Hace poco el gobierno anunció que se endeudará por 1.600 millones de pesos con la Anses, a través de la colocación de letras. Se trata de una operación normal por la cual el Tesoro nacional logra financiarse.
Es decir, a cambio de promesas de pago (pagarés) por parte de la administración K, la Anses se desprende de los ahorros previsionales, acumulados por trabajadores y empresas.
Así, en lugar de dinero la Anses está acumulando títulos de deuda pública. Según datos oficiales, a diciembre del año último el organismo de la seguridad social tenía Letras por 8.450 millones de pesos.
El gobierno, cebado por la plata dulce de los ahorros previsionales, y en parte creyéndose dueño de los mismos (desde que pasaron a la órbita estatal), no paga lo que debe: cuando vence un título lo renueva con otro.
Esta película el país ya la vivió: entre nuevas emisiones y renovaciones de títulos de deuda –algo así como patear para adelante el pasivo- los gobiernos fundieron en el pasado al régimen previsional de reparto.
Volviendo al caso de Gualeguaychú, trascendió que la Caja de Jubilaciones Municipales tiene un excedente de 4 millones de pesos. La intención oficial, aparentemente, es utilizar parte de esos recursos como auxilio al Tesoro municipal.
Según trascendió, no sería un préstamo sino un aporte extraordinario que sería devuelto una vez que mejore la recaudación. Como sea, se trata de una operación delicada que pone al desnudo la fragilidad fiscal del municipio.
Y esto porque de esta manera la comuna revela que entraría en déficit. Al pedir un auxilio a la caja previsional municipal, para pagar un aumento de sueldos, está confesando que los costos superarán los ingresos.
Cuando el Estado gasta más de lo que gana, ocurren estas cosas. Para equilibrar su economía, tiene que salir a financiarse en otros ámbitos. Se empieza, entonces, con los recursos previsionales.
Más allá de que estos recursos están dentro de la órbita estatal, su utilización para gastos corrientes apenas tapa un problema de insolvencia estructural en el fisco.
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