Economía doméstica: los rojos financieros
Cada vez más familias argentinas acuden al "tarjeteo", para financiar sus gastos corrientes, aunque esta práctica tiene como contracara un inquietante aumento del endeudamiento.El dinero plástico es un mecanismo de financiamiento, inventado por los bancos, que entraña un peligro: el consumidor se endulza con la posibilidad del crédito para consumo.Si no se tiene un control racional del endeudamiento que se acumula, a partir de la compra con tarjeta, se termina arrastrando un pasivo grande y pesado, que en muchos caso puede llevar a la quiebra a la economía de la casa.Estos días trascendieron algunos datos preocupantes al respecto: la gente ya debe en promedio unos $6.793 por cada tarjeta de crédito, un 51% más que hace un año.El monto es preocupante si se piensa que muchas personas son titulares de más de un plástico. Lo que implica que el monto se duplica, triplica, o más, según la cantidad de tarjetas por familia. Según cifras oficiales, en la Argentina hay 20,6 millones de tarjetas de crédito, tomando sólo las titulares.Algunos analistas de consumo explican este incremento a partir de la caída de los salarios, producto de la incesante inflación. En algunos casos, la tarjeta es el plus que se necesita para llegar a fin de mes.Es decir, el gasto con tarjeta se concentra en la compra de bienes de primera necesidad, como alimentos y productos para higiene personal. Por otro lado, están aquellos que, en lugar de achicar sus niveles de consumo, no renuncian al tren de vida, y entonces tarjetean peligrosamente.Algo llamativo es que, en los últimos meses, lo que adeuda la población por "tarjetear" llegó a ser tanto como lo que se debe por préstamos personales. En tanto que la deuda por gastos con plásticos casi triplica la de créditos para vivienda.El peligro que entraña todo endeudamiento es que en algún momento el deudor se quede sin capacidad de pago, exponiéndose así a una situación de quebranto.El default o suspensión de pagos es un término que se usa habitualmente en finanzas para definir una situación en la que el prestatario no cumple con las obligaciones legales contraídas con sus acreedores en la forma establecida en el contrato de reconocimiento de deuda.Se diría que así como un país puede caer en default, lo mismo le puede ocurrir a una empresa, a una persona o a una familia. Que no se pueda hacer frente al pago de deudas, tiene consecuencias.Los expertos en finanzas hacen recomendaciones para evitar caer en situación de insolvencia doméstica. Aconsejan en principio apartarse de las deudas tóxicas, que son aquellas que cobran un interés exorbitante.Hablan de cortar con los hábitos nocivos de contraer deudas constantemente, como una forma de negar el problema. Pero sobre todo es crucial ser realista con el gasto, asumiendo que no se puede vivir por encima de las posibilidades reales.Al respecto, la inflación genera una falsa ilusión de aumento en los ingresos producto de las actualizaciones anuales. El error de análisis es que si bien es verdad que los ingresos aumentan año a año, también lo hacen los precios de los bienes y servicios.Especialistas advierten que se ha promovido la bancarización de la población y el uso de tarjetas de crédito, pero no hay suficiente alfabetización económica, sobre todo en los sectores sociales de menores recursos.Se asegura que hay un déficit en la educación de los usuarios, pese a que el producto se masificó, generándose de esta forma problemas para muchas economías familiares.
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