Educación, ¿política de gobierno o política de estado?
Desde hace varias décadas, observamos un notable deterioro de la educación argentina. En estos días nos hemos enterado por diferentes medios sobre las primeras cifras que arrojó la reciente Evaluación de la Calidad Educativa en nuestra provincia.Por Mario César Giordán*OpiniónUn tercio de los alumnos de escolaridad primaria no habían alcanzado los conocimientos básicos correspondientes a su formación.Ante esta realidad, y tantos casos que las crónicas diarias nos informan, podemos preguntarnos: ¿La escuela argentina está en crisis?Si profundizamos en la raíz latina del término, vemos que crisis es un cambio rápido de algo para bien o para mal.Ahora bien, todos esos cambios acelerados que se han ido dando en nuestro sistema educativo de los últimos treinta o más años, por los resultados que hoy vemos no han sido los mejores o dicho en otros términos, han fracasado.Y aquí me detengo en el título que di a esta nota.La educación argentina lleva décadas proponiendo o planificando tareas que en con el tiempo caen en el vacío. La educación no ha estado ajena a los vertiginosos cambios que se han dado en el mundo, pero lo lamentable de todo es que no se haya discutido seriamente sobre la necesidad de que sea la misma una "POLÍTICA DE ESTADO".En tanto esto no suceda, la educación seguirá siendo cautiva de los gobiernos de turno, borrando con otras leyes o decretos lo que hicieron los antecesores.Con cada gobierno se establecieron nuevas políticas que rompieron la continuidad. Podemos así mencionar el Congreso Pedagógico Nacional de la década del '80 como paso previo a la Ley Federal (N° 24155) de los años '90 cuyo notable fracaso es una realidad innegable y ya en el nuevo siglo la Ley Nacional. Dos procesos interrumpidos y un tercero que ignoramos qué duración tendrá y cuales serán sus resultados.Muchos son los discursos sobre el "modelo de país", pero no sabemos concretamente cuál es ese modelo. Sin una orientación concreta sobre este particular, poco podemos hacer desde la educación para que el ciudadano se forme de acuerdo con el mismo y para satisfacer las demandas sociales y económicas que dicho "modelo" exija.Si la educación argentina no deja de ser "política del gobierno de turno" para transformarse en "POLÍTICA DE ESTADO", más allá de la bandera ideológica de quien gobierne, seguiremos con los remiendos y con las improvisaciones.La educación de nuestras generaciones presentes y futuras debe estar sustentada en una participación responsable de todos los sectores sociales, oficiales y de la comunidad en su conjunto teniendo como principales actores a las familias y a los docentes.Debe encararse una política de integralidad que devuelva la dignidad a la escuela y a su comunidad, en todos los niveles de enseñanza.Es hora de que la escuela recupere los valores perdidos y debe ser el Estado quien arbitre los medios para iniciar ese camino de recuperación. Un camino largo, pero que es necesario comenzar a recorrer sin más dilaciones.La posibilidad de materializar una "política de Estado" en materia educativa implica el involucramiento de todos los actores sociales, y que todas las acciones se realicen en un plano de responsabilidad compartida hacia ese fin.Es necesario que quien gobierne realice un verdadero esfuerzo para superar la simple política educativa de gobierno y favorecer las condiciones de posibilidad para una política de Estado a largo plazo y que supere el tiempo de una o más administraciones. Para lograr este objetivo sólo falta que todos los involucrados en la acción de gobernar (oficialismo + oposición) se comprometan honestamente con la tarea educativa.Es posible y urgente porque, a fin de cuentas, los que se juega con el éxito o el fracaso en materia educativa, es uno de los pilares que están construyendo nuestro futuro como Nación. * docente
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