SEGÚN UNA INVESTIGACIÓN DE LA UBA
El 90% de las mujeres que hacen dedo en Entre Ríos son docentes
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Los datos derivan de una investigación en el marco de una tesina de grado de la Universidad de Buenos Aires, la cual abordó la problemática que viven muchas mujeres de la provincia.
A través de una encuesta de la cual participaron 190 profesionales que se movilizan a dedo, de las cuales el 90% respondió dedicarse a la educación.
Este trabajo se circunscribe dentro del desarrollo de la tesina documental “Mujeres a Dedo” realizada por una Licenciada en Comunicación Social de Gualeguaychú, el cuál recoge las experiencias y testimonios de 9 mujeres que recurren a este tipo de práctica.
Del estudio, también se pudo observar que “el 30% recorre más de 120 kilómetros para llegar a su lugar de trabajo, el 23% realiza entre 81 y 120 km, un 31% entre 51 y 80 km, y una porción menor entre 20 y 50 km”.
En tanto, hay mujeres que han llegado a viajar a dedo por más de 20 años. Un dato alarmante que reveló la tesina de grado fue que el 60% de las encuestadas manifestó “haber vivido al menos una situación incómoda mientras se movilizaba a dedo”.
En otra dirección, la investigación evidenció que el 50% de las entrevistadas expresó haber “tenido dificultades para compatibilizar la maternidad, el trabajo y el hacer dedo, sin embargo, han continuado haciéndolo. La otra mitad, alega que no tiene hijos o que no los tenía mientras viajaba a dedo”.
La autora de la investigación académica expresó en sus reflexiones finales que “ccotidianamente muchas mujeres en la provincia de Entre Ríos dependen de la voluntad de quienes viajan por las rutas para llegar a sus trabajos y a sus hogares. La mayoría de estas mujeres cumple funciones centrales dentro de la sociedad, ocupando cargos en educación y salud. `El fenómeno del dedo´ lleva mucho tiempo instalado en la provincia, sin embargo, a lo largo de los años la situación no ha cambiado significativamente”.
“Entre las conclusiones de índole cualitativa se destacan la necesidad profesional y económica de trabajar, a muchas de estas mujeres las mueve una gran pasión y compromiso, pero también la necesidad de llevar dinero a sus casas, así como contar con una obra social para la familia, en especial para los hijos. En su recorrido hacia sus trabajos, en muchas ocasiones deben abordar más de un vehículo para llegar, lo mismo ocurre en el regreso”, relató en el documento.
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Además, destaca que “la época más difícil para hacer dedo es el invierno, ya que, a la madrugada, horario en que habitualmente las docentes viajan para llegar a las escuelas, o personal de salud sale para el cambio de turno, suele estar oscuro, y en algunas ocasiones la luminaria en la ruta es escasa. En tanto, las mujeres que luego deben recorrer caminos rurales para llegar a los establecimientos educativos suelen alumbrarse con la luz de su celular, ya que raramente suelen llegar en auto hasta la puerta del colegio. Asimismo, a esta situación se le suman las condiciones climáticas”.
Y finalizó: “Otro aspecto importante a tener en cuenta son los accidentes que pueden producirse en la ruta, en especial vinculados con la velocidad. En la línea de las dificultades, también se encuentran situaciones de acoso verbal y físico, así como de abuso”.
En la vereda de enfrente, la tesina señala que “están las anécdotas y las experiencias positivas del viaje a dedo, entre las que se destacan los momentos compartidos con las colegas, así como también el vínculo que se establece con quienes llevan a las mujeres en sus vehículos”.
Entre las causas por las que todavía hoy en día las mujeres entrerrianas siguen recurriendo a esta práctica se encuentran: “los viáticos o pagos de traslados insuficientes que solo alcanzan para cubrir pocos días de trabajo, por lo cual el resto del dinero debe salir de los sueldos, lo que no resulta viable económicamente. Además, muchas de estas mujeres deben priorizar los gastos de mantenimiento de la familia, si no tienen familiares que cuiden a sus hijos, deben pagarle a una persona para que lo haga mientras están trabajando”.
“El otro gran inconveniente, que se da sobre todo en el interior del país, es la falta de transporte público que conecte los diferentes departamentos y pueblos de la provincia. Los micros que suelen llegar a determinadas localidades no tienen frecuencia horaria, y suelen ser de media o larga distancia, por lo cual los precios son elevados. Además, los bajos sueldos docentes, y la brecha salarial entre hombres y mujeres, hacen más difícil que se pueda acceder al auto propio, que tampoco es fácil de mantener económicamente. A esto se le suma que muchas escuelas rurales no quedan cerca del ejido urbano, lo cual obliga a las mujeres a largas caminatas por caminos de tierra poco transitados”.
