El abstencionismo, ganador en España
En las últimas elecciones municipales y autonómicas de España la "fuerza política" más destacada, en un régimen electoral donde el voto no es obligatorio, es el abstencionismo. Aunque la lectura convencional del hecho comicial ha enfatizado la ruptura del bipartidismo en la política ibérica -con la irrupción de las agrupaciones 'Podemos' y 'Ciudadanos'- al observador extranjero le llama la atención, en realidad, que el "partido" más popular se diría que es antisistema.Con el 35,07% del total del padrón, efectivamente, la "abstención" representa la misma cantidad de votos que los sumados por las agrupaciones más votadas de España, el Partido Popular (PP), en el gobierno, y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).El domingo último 12.287.414 personas no fueron a votar en los comicios en España. Con lo cual el principal "partido" español, el más popular, expresa el desencanto con el sistema de partidos.Si a esa fuerza se le suma el 1,54% de los votos en blanco (sobres que no tienen ninguna papeleta), y el 1,66% de los votos nulos (aquellos emitidos con papeletas diferentes del modelo oficial o cuando se ha realizado otra alteración de carácter voluntario o intencionado), se tiene que casi 4 de cada 10 españoles no se expresó por ninguna de las opciones políticas en pugna.En España, a diferencia de países como Argentina, el voto es un derecho, pero no es un deber. Eso significa consagrar a la vez el derecho legítimo de los ciudadanos a la abstención electoral.Así el "voto obligatorio" constituye una coerción incompatible con la libertad del sufragio (como ocurre en democracias más desarrolladas). Se parte del presupuesto filosófico de que la deliberación y decisión del elector debe ser absolutamente libre de cualquier presión o coacción externa.Que casi 4 de cada 10 electores no hayan ido a votar o no hayan expresado preferencia por ningún partido, revela el desencanto de buena parte de la sociedad española por la política.En cuanto a la alta abstención electoral, no hay una única explicación, según los analistas. En principio, en regímenes electorales donde el voto no es obligatorio, aparece como un derecho más.Consiste simplemente en la no participación en el acto de votar de quienes tienen derecho a ello. Muestra el porcentaje de los no votantes sobre el total de los habilitados para hacerlo.La abstención, término que deriva de la voz latina abstentio, es un no hacer o no obrar que normalmente no produce efecto jurídico alguno, aunque en ocasiones puede expresar la exteriorización de una opinión.Al respecto, puede indicar tanto una determinada voluntad política de rechazo al sistema de partidos, un acto de desobediencia cívica a los poderes constituidos, o una profunda insatisfacción hacia la política como tal.Fernando Díaz Villanueva, que en España suele aparecer como un vocero no oficial del colectivo abstencionista, en una reciente entrevista televisiva ha expresado en qué consiste ese desencanto."El problema es la politicofilia -explicó-. Es pensar que la política puede solucionar algo. Lo que tenemos que asumir es que la política es el mal. El negocio de la política es el poder. Y el poder es coacción sobre los individuos. Es obligarte a hacer lo que no quieres hacer. Es robarte mensualmente la mitad de lo que produces. Es querer educar a tus hijos mediante lo que el político decide. Es sustituir los fines del individuo por los del político. Un pueblo libre lo que debería hacer es reducir el número de políticos y reducir su capacidad de hacer el mal".
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