El aburguesamiento de la sociedad global
Carlos Marx creyó en el triunfo de la revolución proletaria, porque según él en el capitalismo siempre habría más pobres. Pero por lo visto no previó el aburguesamiento de amplias capas de la población.El autor de "El Capital", el gran antagonista del sistema, a mediado del siglo XIX anunció el derrumbe del capitalismo en los países económicamente más avanzados.Él creía que la polarización de dos clases sociales, entre una minoría capitalista y una mayoría de proletarios empobrecidos, haría que esta última se sublevase, instaurando así una sociedad comunista donde desaparecería la propiedad privada.Pero la revolución no se produjo ni en Inglaterra ni en Francia ni en Alemania, sino en un país feudal como Rusia. ¿Qué pasó? Pues en los países de alto desarrollo capitalista, los que en teoría debían rebelarse, los obreros, mejoraron su condición, olvidándose de la revolución.La izquierda ha demonizado la reconversión del capitalismo histórico, en virtud de la cual popularizó el amor a la vida burguesa, y al sistema en general, creando la "clase media".El dato es que esta clase sigue siendo una realidad insoslayable, no ya sólo en el mundo desarrollado, sino en todos los continentes. En los últimos años, esta franja social ha crecido en los países emergentes (América Latina), y Asia es el escenario de su mayor avance.En 2009, 1.800 de los 7.000 millones de habitantes del planeta pertenecían a la clase media; de ellos, 525 millones vivían en Asia. Hoy son alrededor de 2.100 millones.La Organización para el Desarrollo Económico (OCDE) estima que podrían ser 3.400 millones en 2020 (la mitad en Asia) y 4.800 millones en 2030.A todo esto, algunos anticipan que la clase media se mudará masivamente al Asia. Dentro de veinte años, dos de cada tres integrantes de este "gran espacio del medio", ni ricos ni pobres, vivirá en la región Asia-Pacífico.Eso dice un informe del Círculo de Empresarios de España, realizado a partir de estudios de la consultora Ernest & Young, del banco Goldman Sachs y delWolfensohn Center for Development.El trabajo cuenta que en 2009 la clase media mundial sumaba 1.845 millones de personas. En 2020 serán 3.249 millones y en 2030 el número saltará hasta 4.884 millones.Pero la multiplicación de la clase media en Asia-Pacífico generará toda una revolución con consecuencias económicas y geopolíticas mundiales, indica.El poder de influencia de esta clase reside sobre todo en que representa un horizonte aspiracional y cultural en la sociedad global, como ocurre en la Argentina.En su reciente libro "Argenchip", Guillermo Oliveto sienta la tesis antropológica de que en nuestro país, tan prototípicamente de clase media, "gran parte de la identidad se construye por símbolos de consumo".Esta es la evolución que no calculó Marx: que el proletariado terminase convirtiéndose en consumidor dentro del capitalismo, y que además de contribuir a la riqueza general acabara usando tarjetas de crédito, accediendo progresivamente a mayores niveles de bienestar, aburguesándose.El término "burgués" se usó inicialmente para identificar a la clase social compuesta por los habitantes de los "burgos", como se llamaba a la pequeña ciudad medieval.Sus miembros eran artesanos, mercaderes o ejercían profesiones liberales. Con su trabajo adquirieron riqueza e influencia en Occidente, hasta instalar un estilo de vida global, asociado al bienestar económico.A partir de eso se suele hablar de "vida burguesa" o "democracia burguesa".
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