El agua en casa: avances y desafíos
La administración Bahillo parece haber conjurado los problemas de suministro de agua potable, típicos de esta época del año. Pero enfrenta nuevos dilemas de anegamiento urbano asociados a precipitaciones anómalas.Como se recordará, el actual gobierno asumió, dos años atrás, en medio de una crisis sanitaria importante. Los vecinos se quejaban por falta de agua en sus domicilios.En realidad los problemas en el suministro de Obras Sanitarias se habían convertido en un clásico de los veranos. El diagnóstico de los expertos coincidían en un punto: la oferta colapsaba ante la demanda.El cuello de botella, por tanto, era la falta de inversión en el sector. Sin embargo, este verano el cuadro se ha revertido sustancialmente. Al menos hasta ahora no hay quejas por la falta de suministro en la ciudad.¿Qué pasó? Pues en este tiempo se invirtió para ampliar la producción y mejorar el proceso de potabilización del agua. Las autoridades mencionan la realización de algunas obras clave en este sentido.Ellas son: construcción de tres nuevos pozos en los barrios Vidal, Municipal y Corsódromo; colocación de tanques de reserva (100.000 litros) para el abastecimiento en distintos sectores; cierre anillo sur, que permite conectar la zona de Villa María con la que llega hasta Prefectura; optimización de 2 decantadores de agua potable en Obras Sanitarias.Por otro lado, la administración local se encamina a inaugurar el nuevo caño impulsor de agua cruda, que va desde la toma de agua hasta la Planta Potabilizadora, cuya obsolescencia producía serios inconvenientes en el suministro del servicio.Calculan que para mediados de febrero de este año se habilitará esta obra, que permite aumentar la capacidad de transporte de agua, pasando de 700 mil litros/hora a 2,5 millones de litros/hora.La ejecución de este proyecto se llevó a cabo a partir de un contrato firmado, en diciembre de 2008, entre el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA) y la empresa José Pitón, por un monto de 11,4 millones de pesos.Pero mientras la administración Bahillo va camino, así, a dar una solución estructural al suministro de agua potable en red, debe enfrentar ahora los anegamientos ocasionados por el agua de lluvia.La novedad es que las tormentas que azotaron la ciudad semanas atrás, de una envergadura atípica, hicieron colapsar el sistema de desagües, generando inundaciones urbanas preocupantes.El dato climatológico es impactante: en quince días en Gualeguaychú cayeron 400 milímetros, el equivalente a lo que llovió en todo el año 2008. Parece lógico que con semejante nivel de precipitación -de una intensidad inusitada- la infraestructura de desagües quedara desbordada.En distintos puntos de la ciudad, la municipalidad debió realizar ingentes trabajos orientados a reencauzar la masa de agua excedente. El fenómeno sobrepasó largamente, por ejemplo, la capacidad del Canal Clavarino, ocasionando inundaciones en las casas aledañas.El Clavarino es un desagüe natural (hoy entubado) que desemboca en el Arroyo Gaitán. Tras las severas precipitaciones, ese mega-desagüe se mostró insuficiente, dado que no puede absorber precipitaciones superiores a los 50 milímetros/hora.Y el punto es que en uno de los últimos fenómenos climáticos, cayeron 117 milímetros en 45 minutos. Ante este problema, la autoridad municipal planea descongestionar el Clavarino, interceptando en Avenida Parque el agua proveniente del oeste, para derivarla, a través de una cañería, al Arroyo Gualeyán.Pero se trata de una inversión de 13 millones de pesos. Para lo cual se pedirá el concurso del gobierno provincial.
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