El alto impacto del trauma en la salud
Las lesiones traumáticas por hechos del tránsito, del hogar, de la escuela o del trabajo son endémicas. Y afectan especialmente a la población joven y económicamente activa.Las estadísticas reflejan que las lesiones por causa traumática merecen atención porque representan la tercera causa de muerte de todos los grupos de edad y la primera causa de muerte para la franja de 1 a 45 años.Además son responsables del 80% de las muertes de los adolescentes, provocan el 60% de las muertes en la niñez y un aumento de riesgo en los ancianos, según datos de la Fundación Trauma (Argentina).Según Jorge Neira, presidente de la entidad, es la población joven la que está más expuesta al trauma, lo cual genera importantes secuelas y una baja tasa de reinserción laboral y social."En el país, vimos que los años de vida y trabajo potencialmente perdidos por el trauma son similares a la suma de los años perdidos por las enfermedades cardiovasculares y oncológicas", reveló.Según explicó al diario La Nación, el 70% de los costos tiene que ver con la pérdida de productividad y la atención de la discapacidad originada por las lesiones.Fundación Trauma viene difundiendo a nivel local un nuevo concepto aceptado por la comunidad científica internacional: la idea de que el trauma es una enfermedad.La misma se define como el daño físico que sufre una persona cuando se expone a una cantidad de energía mayor a la que puede tolerar. Este daño puede ser intencional (homicidios, suicidios o grandes actos de violencia) o no intencional (caídas, choques vehiculares, atropellamientos).También hay trauma cuando una persona sufre la ausencia de elementos esenciales para la vida como el calor (hipotermia o congelamiento) o el oxígeno (casos de asfixia).Según la nueva conceptualización médica, aun en los casos en que las lesiones traumáticas son producidas sin intención, se trata no obstante de hechos prevenibles.En este sentido, el término "accidente" que suele usarse en estos casos es incorrecto porque instala la impresión de que hay lesionas inevitables e impredecibles.Pero las lesiones mortales o discapacitantes que surgen de los incumplimientos de las normas de tránsito -por ejemplo- no son atribuibles a causas aleatorias, casualidades, o designios divinos.Culturalmente se ha instalado el estereotipo de que eventos de este tipo son lesiones aleatorias que les pasan a otros. Sin embargo la ocurrencia del trauma no intencional, sostiene Neira, responde a una red de factores de riesgo e interacciones.Esta mirada permite actuar en la prevención primaria (buscar evitar que el hecho se produzca) y al mismo tiempo movilizar a las agencias e instituciones de salud del país, quienes deberían concientizar sobre la enfermedad y generar un sistema coordinado de atención, registro y seguimiento de las víctimas.La Fundación Trauma ha hecho un registro epidemiológico para conocer las lesionas más prevalentes en el país. De acuerdo a esta estadística, los hechos de tránsito, con el 35%, encabezan la lista de las lesiones que se pueden evitar.Las caídas representan un 20%, y son la causa más común de traumatismo en los menores de 15 años, con los aplastamientos, quemaduras, ahogamientos y descargas eléctricas.El tercer motivo de lesiones corresponde a las agresiones, con el 17% del total, ya sea por asaltos, discusiones y peleas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el trauma tiene mayor impacto en los países de bajos y medianos ingresos.
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