
Nahir Galarza y Fernando Pastorizzo: Vacaciones en febrero 2016
Las relaciones de pareja no han sido siempre iguales a lo largo de la historia. Ahora mismo se teoriza sobre un vínculo de tipo posmoderno y de su anomalía: la relación tóxica.Los especialistas especulan sobre el amor en una época dominada por la instantaneidad y las redes sociales. Aseguran que los vínculos se sinceraron, que la felicidad propia importa más que los mandatos sociales y que la infidelidad continúa siendo uno de los principales motivos de separación.El pensador polaco Zygmunt Bauman, en su obra
"Amor líquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos" (2003), aborda el aparente miedo a establecer relaciones duraderas en las sociedades del capitalismo avanzado.En ellas, según el autor, abundan la desconfianza y el individualismo, en detrimento del compromiso a largo plazo, un riesgo que parecería difícil de asumir en tiempos de vínculos con fecha de vencimiento.
"Las parejas laxas y eminentemente revocables han reemplazado al modelo de unión del tipo hasta que la muerte nos separe que todavía se sostenía, bien o mal, a pesar de que revelara un número creciente de grietas y rajaduras", señala Bauman.A todo esto, cuando se trata de describir las relaciones no convenientes, cierta literatura psicológica o de autoayuda utiliza la metáfora de la toxicidad. En medicina lo tóxico alude a la sustancia que envenena o resulta nociva para un organismo vivo.En la historia de la filosofía quien ha pensado las relaciones humanas en términos de toxicidad es Baruch Spinoza, según reconoce el filósofo argentino Tomás Abraham."Él habla de encuentros que potencian nuestras energías y nos dan alegría y los que las disminuyen y producen tristeza. Cuando dos cuerpos se convienen entre sí, multiplican su potencia. Y cuando no lo hacen se produce un mal encuentro, semejante a una especie de envenenamiento", explica."Los comportamientos destructivos son tolerados si aparecen de manera esporádica. Pero cuando se repiten con frecuencia contaminan las relaciones interpersonales", refiere la investigadora de la vida cotidiana, Roxana Kreimer."Confucio decía que si uno se topa con gente buena, debe tratar de imitarla, y si uno se topa con gente mala, debe examinarse a sí mismo", añade. Y caracteriza a la gente tóxica "por su falta absoluta de empatía con el otro".Las relaciones interpersonales son catalogadas de tóxicas cuando las personas quedan atrapadas en una especie de red negativa. Esto involucra no solo a vínculos amorosos sino que pueden ser relaciones de amistad o familiares.Probablemente por razones de inmadurez intelectual y emocional, los adolescentes aparecen como el grupo etario más afectado por las relaciones de pareja tóxicas. Al respecto se menciona el alarmante aumento de casos de violencia de género entre parejas cada vez más jóvenes.Típicamente son relaciones en las que una persona es dominante y la otra sumisa, o en las que hay problemas de comunicación, manipulación, mentiras o chantajes. Son relaciones en las que una o ambas partes sufren pero ninguna de ellas está dispuesta a ponerle fin o sabe cómo hacerlo.Algunas de las señales que los expertos evocan como indicadores de la aparición de relaciones tóxicas, son: marcas y moratones; consumo de sustancias excesivas; cambios repentinos en el peso corporal; adicción al móvil; cambios repentinos en su personalidad; actitud a la defensiva; descontrol emocional o montaña rusa.