El aprendizaje más allá de la escuela
A menudo se olvida que el aprendizaje escolar es uno entre otros muchos. Y cabría postular que, en realidad, lo que se aprende fuera de los muros de los establecimientos educativos es todavía más decisivo. Por otra parte la historia desmiente la presunción (o superstición) según la cual la institución escolar es el espacio donde tiene lugar el proceso de adquisición de conocimientos y habilidades.En efecto, en la mayor parte de las sociedades que han existido no ha habido escuelas, y la gente ha aprendido igual. En el pasado la trasmisión de saberes y de valores se hacía bajo otros formatos.En la modernidad la escuela ha sido dotada de un prestigio que hoy mismo, a la luz de la aparición de otros agentes pedagógicos informales, ha perdido fuerza.Posiblemente la importancia de la educación escolar se deba, sobre todo, a su valor como forma de selección social (sirve para acreditar formalidades laborales), más que a su utilidad para la vida.De hecho hoy la escuela está en crisis porque existe la sospecha de que lo que ahí se enseña es insuficiente o está desconectado de la demanda social, en un contexto de aceleración histórica.Lo cierto es que los individuos, más allá de los entornos formativos institucionales, se hallan en situación de aprendizaje todo el tiempo, y la llevan a cabo según sus necesidades e intereses.No es que se le deba restar importancia a la institución educativa en la práctica de la enseñanza-aprendizaje. Pero a veces se tienden a subestimar las otras vías de acceso al conocimiento y al aprendizaje de valores.Cierta corriente pedagógica le resta relevancia, por ejemplo, a la educación de la familia. Se argumenta al respecto que no es "sistemática", que no responde a planificaciones previamente establecidas.Sin embargo, en Argentina se da el caso de que muchos chicos, gracias a los padres o a los maestros particulares, adquieren saberes que luego convalidan en la escuela a través de los exámenes.Por otro lado, ¿dónde se adquieren los hábitos o las pautas de comportamientos fundamentales sino en el ámbito hogareño? Es curioso, sobre el particular, que al mismo tiempo que desde el sistema educativo se relativice la "educación familiar", por otro lado los representantes del mismo (directivos y docentes) atribuyan el fracaso de los alumnos a los padres.En paralelo, algunos padres renuncian a educar a sus hijos, esperando que la escuela lo haga por ellos. Se delega así en la institución educativa el aprendizaje de aspectos elementales que hacen al discernimiento de lo que está bien o mal.El punto es que si la familia y la escuela no se convierten en agentes pedagógicos efectivos, los chicos de todos modos encontrarán la manera de aprender en la sociedad misma, aunque de manera ocasional y de acuerdo a las circunstancias.Todos los niños, de hecho, aprenden de la cultura que motorizan los medios de comunicación, a través de Internet y la televisión. Allí incorporan modelos, lenguajes y costumbres.Aquí no es relevante la "escolarización", sino el nivel de exposición al ambiente mediático, el cual de ninguna manera es axiológico y moralmente neutro.A decir verdad, el sistema escolar está lejos de monopolizar el fenómeno del aprendizaje humano, en una sociedad donde se han multiplicado los agentes pedagógicos no formales decisivamente influyentes en la formación de creencias y pautas morales.
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