Editorial |

El argentino que obtuvo el primer Nobel de ciencia

Hoy se celebra el Día de la Ciencia y de la Técnica, en conmemoración del nacimiento del doctor Bernardo Houssay (10 de abril de 1887), el primer científico argentino y latinoamericano distinguido con el premio Nobel. La Academia Nacional de Ciencias de Suecia lo galardonó con el Nobel de Fisiología y Medicina en 1947, por su descubrimiento sobre el papel desempeñado por las hormonas pituitarias en la regulación de la cantidad de azúcar en sangre (glucosa). Estos estudios, posibilitaron nuevos avances en el tratamiento de la diabetes. “Perseguido por el poder ya antes de alcanzar el lauro, fue un argentino valiente que supo pasar de la adversidad al triunfo y dejó al país un grandioso legado: el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)”, recuerda el académico Fausto T. Gratton. Según la historia, a fines de 1943 Houssay fue dejado cesante en la UBA y en su instituto, el IBYME, por haber firmado, junto con otros ciudadanos ilustres preocupados por la situación nacional, una declaración a favor de los aliados bajo el lema Democracia Efectiva y Solidaridad Americana. Fue un golpe duro para Houssay y los pocos que renunciaron por solidaridad con él que quedaron literalmente en la calle. “Sin embargo, Houssay no aceptó exilarse, no obstante haber recibido muy buenas ofertas que incluían también a sus colaboradores desde el National Institute of Health de Bethesda, Estados Unidos”, refiere Gratton. Esto pensaba el científico argentino: “La ciencia no tiene patria, pero el hombre de ciencia la tiene. Por mi parte, no acepté posiciones de profesor en los Estados Unidos y no pienso dejar mi país, porque aspiro a luchar para contribuir a que llegue a ser alguna vez una potencia científica de primera clase”. Houssay fue autor de más de 500 documentos científicos y varios libros, traducidos a múltiples idiomas. Gracias a su trabajo, la fisiología fue la disciplina médica que mayor vigor y desarrollo tuvo en Argentina. Además su intensa actividad docente dejó decenas de discípulos de importancia mundial entre los cuales se destaca Luis Federico Leloir, premio Nobel de Química en 1970. Houssay creó la Asociación Argentina para el Progreso de la Ciencia fue uno de los impulsores de la creación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), que presidió hasta su muerte, ocurrida el 21 de septiembre de 1971. En el libro “Historia de la Medicina Argentina”, el doctor Federico Pérgola sitúa al célebre médico como fuente de inspiración de otros argentinos amantes de la ciencia, a quienes alentó en aras de la investigación. Allí cuenta que Houssay fue, en principio autodidacta; se formó solo o prácticamente solo, no disfrutó de becas ni pasantías en los grandes centros mundiales de fisiología. Sin embargo, alcanzó celebridad siendo muy joven y mucho antes de obtener el premio Nobel. Fue respetado internacionalmente como fisiólogo, cuenta Pérgola, merced a dos circunstancia principales: una, la profunda originalidad de su obra; y otra, el impacto de sus publicaciones en el mundo científico. Houssay consideraba  que un país que no desarrollara el pensamiento y la ciencia estaba condenado al atraso. “Falta de ciencia es sinónimo de barbarie o de atraso. La verdadera supremacía de un pueblo se basa en la labor silenciosa y obstinada de sus pensadores, hombres de ciencia y artistas; esta obra reporta fortuna y gloria al país, bienestar a toda la humanidad”, dijo en un discurso de 1934.

Dejá tu comentario