El atajo químico para lidiar con las frustraciones
La realidad por lo general no es como desearíamos que fuese. Y al no poder manejar el sentimiento de angustia y desazón que ello produce, alguna gente apela a sustancias químicas como antídoto.En el corazón de toda frustración anida una estructura básica: la colisión de un deseo con una realidad inquebrantable. Se diría que es clave el modo en que el individuo reacciona ante esta situación, por otra parte inseparable de la vida.El uso y abuso de fármaco suele ser un atajo químico contra la imposibilidad de lidiar con la adversidad. Como suele ocurrir en estos casos de consumo continuo y periódico, el organismo se acostumbra a recibir dosis de sustancias, hasta caer en una peligrosa dependencia.De hecho la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) acaba de advertir sobre el aumento de la automedicación en el país. Una encuesta del organismo reveló que dos de cada diez argentinos ingieren remedios de venta libre todos los días.La mayoría de ellos, según la investigación, reconoció que lo hace por recomendación de los "familiares", antes que por los profesionales del sistema de salud."Son consumidores crónicos de medicamentos, parapatologías que no están diagnosticadas como crónicas, y esto es peligroso", reconoció Ricardo Aizcorbe presidente de la COFA, durante un encuentro reciente en Buenos Aires, donde distintos expertos debatieron sobre el tema.Según dijo, este aumento de consumo irracional "fue el gran éxito de algunos laboratorios: hacemos creer que un medicamento sólo tiene efectos benéficos y que puede solucionar todo".El directivo señaló que "es una calamidad que el 18 por ciento de la población tome diariamente medicamentos de venta libre". Trascartón llamó a "poner un freno a esta carrera alocada de consumo, porque sabemos cómo son las consecuencias para nuestro pacientes y para el sistema de salud".En el lenguaje popular y científico existen varios términos que de alguna manera indican la relación de una persona con una sustancia: drogadicción, alcoholismo, fármacodependencia, tóxicodependencia, adicción.La extensión del consumo de drogas en todos los niveles de la pirámide social se ha convertido en un hecho saliente de la sociedad contemporánea. El escritor peruano Vargas Llosas considera que el abuso de estas sustancias químicas es un síntoma de crisis espiritual.El uso de drogas no responde a la exploración de nuevas sensaciones o visiones emprendidas con propósitos artísticos o científicos. Ni es una manifestación de rebeldía contra las normas establecidas por seres inconformes."Para millones de personas las drogas sirven hoy, como las religiones y la alta cultura ayer, para aplacar las dudas y perplejidades sobre la condición humana, la vida, la muerte, el más allá, el sentido o sinsentido de la existencia", escribió hace poco Vargas Llosa."Ellas, en la exaltación y euforia o sosiego artificiales que producen, confieren la momentánea seguridad de estar a salvo, redimido y feliz. Se trata de una ficción, no benigna sino maligna en este caso, que aísla al individuo y que sólo en apariencia lo libera de los problemas, responsabilidades y angustias. Porque al final todo ello volverá a hacer presa de él, exigiéndole cada vez dosis mayores de aturdimiento y sobreexistación que profundizarán su vacío espiritual", razonó.En suma, las sensaciones de congoja y deseo, que son inseparables de la vida, pueden disparar respuestas de tipo químico, las cuales suelen ser vistas como alternativas existenciales válidas, cuando en realidad son atajos peligrosos.
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