El avance hispano en la sociedad estadounidense
El censo 2010 en Estados unidos revela un país muy diferente al de las pasadas décadas. La población anglosajona, blanca, protestante, cede ante la presencia de corrientes migratorias no europeas, preferentemente latinas.Los analistas que siguen de cerca la política de la potencia del norte suelen mirar la realidad en clave étnica. Es que Estados Unidos es un país multicultural y todo cambio demográfico es relevante.La prosperidad material no sólo ha sido un histórico imán para el resto de de los habitantes del mundo, que han suspirado por el mentado "sueño americano". En gran medida allí ha fincado la cohesión social de Estados Unidos.País atravesado por la tensión racial derivada de la existencia de la esclavitud de africanos, los éxitos del capitalismo norteamericano, con su notable capacidad de ascenso social, han mitigado de algún modo la lucha étnica.Pero la crisis financiera que sacudió al país en 2008, la ha recrudecido. El debate sobre la inmigración ocupa la agenda pública de Estados Unidos. Han cobrado nuevo impulso los discursos sobre la expulsión de los extranjeros para dejar a los "nacionales" el monopolio de la oferta laboral.Aunque la política de expulsión étnica, que intenta echar de un país a los grupos que son culturalmente diferentes, y que se exacerba cuando aumenta el desempleo, es algo que se da en realidad en casi todas las sociedades, en todos los tiempos.El bloqueo a la posibilidad de que los hijos de inmigrantes indocumentados -que residen y trabajan en suelo norteamericano pero carecen de derechos civiles- puedan gestionar un permiso de residencia temporal, ha impactado en la comunidad hispana en EE.UU., que es la que más crece.No es casual que Texas haya sido el campo de prueba de medidas contra la inmigración, cargadas de ingredientes xenófobos. Junto con Florida, es uno de los estados con mayor presencia hispana del país.Pero la realidad es que los latinos ganan un creciente peso demográfico, según el censo 2010, y ello tiene un innegable correlato político en términos electorales. De un tiempo a esta parte, de hecho, los políticos norteamericanos han estado a la caza del voto hispano.Los mapas y datos ofrecidos por la Oficina del Censo revelan que cada vez hay menos WASP (persona anglosajona, protestante y blanca) y más miembros de la corriente inmigratoria no europea.La población latina llega a 48,4 millones de personas, lo que representa un 15,8 % de la población total. Se está, así, ante el segundo país hispanoparlante del mundo, por detrás de México y por delante de Colombia, España y Argentina.Esto convierte a los hispanos en la primera minoría de Estados Unidos. Hace sólo 16 años, la población hispana era la mitad, 22,4 millones. Está claro que es el grupo demográfico con mayor crecimiento.Los nuevos estimados poblacionales revelan un país de minorías en expansión (están también los afro-americanos y asiáticos). Pero son los hispanos los que tiene una elevada tasa de nacimiento.Estos cambios demográficos producidos en la propia conformación de la sociedad norteamericana en los últimos años, son leídos por los observadores políticos como un dato de primer nivel.¿Cuál es el impacto político de estas tendencias poblacionales? Ésa es la pregunta insoslayable formulada a la hora de analizar no sólo el presente de Estados Unidos sino su futuro.El hecho de que los latinos, ya la minoría más numerosa, ganen un creciente peso dentro de la potencia mundial, plantea además un gran interrogante sobre sus relaciones políticas futuras con Latinoamérica, y específicamente con Argentina.
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