El boom termal en Entre Ríos
La evolución del termalismo en la provincia ha sido verdaderamente vertiginoso. Un fenómeno que se ha dado a tono con la expansión del turismo como actividad económica.Ya hay diez localidades entrerrianas que cuentan con el servicio, dos a punto de habilitarse (Victoria y Basavilbaso), y seis que lo tienen en proyecto, según refiere un informe de Diario Uno.El dato es que mientras la explotación del recurso en jurisdicción provincial arrancó a partir de 1994, se calcula que en poco tiempo el mapa termal entrerriano podría abarcar casi 20 ciudades.En estos 15 años, por tanto, el sector ha tenido un crecimiento notable. Ensanchando, así, la oferta de una provincia dotada de excepcionales condiciones para el turismo.Gualeguaychú ha sido partícipe de este boom. La puesta en funcionamiento de dos complejos ha dinamizado, concretamente, el perfil turístico de la ciudad, reforzando sobre todo la temporada invernal.La primera exploración termal en la provincia tuvo lugar en la ciudad de Federación. A ella se sumaron con el paso del tiempo, Chajarí, Colón, Concepción del Uruguay, Concordia, La Paz, María Grande, San José, Villa Elisa y Gualeguaychú.En poco tiempo, se incorporarán al parque termal un complejo en Victoria, que inaugurará a fines de diciembre, y otro en Basavilbaso, que se estima abrirá a mediados del año que viene.Hay otros proyectos con importantes avances. En Diamante, por ejemplo, ya se hicieron perforaciones, en tanto que en Villaguay se está en etapa de prefactibilidad y convocatoria de posibles inversores.La capital de la provincia también se quiere sumar a la oferta. El intendente de Paraná, José Carlos Halle, pidió la autorización al Concejo Deliberante para el inicio de estudios en el complejo Toma Vieja.Por otro lado, mientras la localidad de Villa Urquiza ya cuenta con la aprobación para la exploración, Ubajay y Santa Ana ya han hecho pedidos a la autoridad correspondiente.Ante la expansión vertiginosa del termalismo, la provincia ha debido darse un marco regulatorio para la actividad. De lo que se trata es de no crear perjuicios ambientales, y asegurar a la vez una protección futura del recurso termal.La legislación corre pareja con el estudio del Sistema Acuífero Guaraní, que atraviesa el territorio provincial, y del cual se saca el agua caliente, con fines económicos y turísticos.En este sentido, es clave un mayor conocimiento científico del acuífero -un recurso altamente estratégico para Entre Ríos-, toda vez que eso permite que el producto termas se explote siguiendo una planificación racional.Hay que evitar que con la multiplicación de las perforaciones termales se agote el recurso agua o se creen situaciones de contaminación, que degraden el medio ambiente.En tanto, el subsecretario de Turismo de la Provincia, Adrián Stur, declaró que en los complejos termales ya existentes "hay una inversión permanente y un mejoramiento de la prestación de los servicios año tras año"."También se trabaja mucho -señaló- en la aplicación de directrices de accesibilidad, para poder darles la posibilidad a personas con algún problema de discapacidad a disfrutar de las aguas terapéuticas".Stur indicó que se trabaja en "un plan estratégico del desarrollo termal", que concilie la sustentabilidad económica del sector con el cuidado del recurso natural y el medio ambiente.El termalismo ha abierto nuevos horizontes turísticos para Entre Ríos, una provincia que tiene grandes posibilidades en esta actividad. A la vez, ha sido un motor del desarrollo económico para muchas ciudades.Gualeguaychú, concretamente, es ejemplo de esto.
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