El buen maestro es alguien insustituible
Las teorías pedagógicas, que suelen exaltar la eficacia de las técnicas de aprendizaje y las innovaciones curriculares, o los nuevos recursos tecnológicos aplicados a la escuela, no sustituyen la influencia de un buen maestro.Ciertas corrientes de pensamiento en el mundo de la pedagogía parecen prescindir de la presencia humana del docente. Resaltan tanto las virtudes de la planificación en la escuela, que el maestro parece una pieza más del engranaje educativo.Es decir, hay todo un discurso dirigido a quitarle centralidad humana al docente, para dársela a la organización escolar, con toda su parafernalia burocrática.Y este giro se justifica sobre la base de hacer más "científica" la transmisión de saberes, como si lo que existía antes, en la vieja escuela, fuese expresión de atraso.Late en esta concepción el prejuicio cientificista de que es preferible la lógica de la máquina o el aparato -representado en la planificación curricular, las nuevas técnicas de aprendizaje y las tecnologías disponibles- al azar humano centrado en un maestro de carne y hueso.La pregunta es: ¿puede algún dispositivo, por sofisticado que sea, sustituir la labor educativa de un maestro? ¿Existe algún artificio, elaborado por los ingenieros sociales, capaz de suplantar la presencia humana del docente?A propósito, un grupo de psicólogos norteamericanos, después de trabajar con más de 800 gemelos, llegó a la conclusión de que "los genes de la inteligencia" pueden no desarrollarse de manera plena si a un chico con gran potencial le toca en suerte un mal maestro.El estudio buscó sopesar la influencia de los genes y los factores del medio ambiente social, en torno al tema de la lectura y comprensión de los textos. Es decir, cuáles de esas dos variables eran más determinantes en esas habilidades.El informe, que apareció publicado en la revista Science -y que recoge el diario La Nación- hace hincapié en que es clave la importancia de la calidad de los docentes a la hora de obtener todo el potencial de los alumnos.El estudio demostró que el desempeño de los chicos, independientemente de los recursos tecnológicos más o menos avanzados con que cuenta una escuela, estaba en relación directa con la calidad del maestro.Aquí el rol del educador como interlocutor de los alumnos fue decisivo en la experiencia de aprendizaje. En realidad, este estudio "científico" no hace más que ratificar una verdad intuitiva: el buen maestro es insustituible.Esto echa por tierra la presunción de que es posible que la organización reemplace al docente de carne y hueso. La burocracia escolar -con todos sus medios- no puede aspirar a reemplazar la influencia humana necesaria que hace posible el aprendizaje en el aula.El filósofo español Fernando Savater ha dicho al respecto: "A pesar de nuestros intentos por convertir a la docencia en una ciencia, a pesar de inventar materiales de enseñanza a prueba de maestros, y aun a pesar de nuestra intención de crear 'nuevos currículos relevantes', un simple hecho hace que todos estos propósitos naufraguen. Efectivamente, un estudiante aprende cuando siente que su maestro es una persona auténtica, cálida y curiosa"."Cuando el estudiante no lo percibe así, no aprende -dice Savater-. No hay forma de evitar este simple hecho (...) Creemos en los expertos y en sus capacidades, y tendemos a no confiar en ninguna actividad que no implique una técnica compleja. Y, sin embargo, el aumento de la complejidad en torno al acto de enseñar no ha introducido una gran diferencia".Corolario: debemos empezar a admitir que en educación el mejor recurso es un buen maestro.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

