AJUSTAR SIN CRECER
El callejón sin salida de la política entrerriana
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/09/entre_rios.jpg)
El gobierno debate con seriedad técnica cómo distribuir mejor la escasez. Nadie en la sala pregunta cómo salir de ella.
Hay una pregunta que el proyecto de reforma previsional de Entre Ríos no formula en ninguna de sus cuarenta y seis páginas, ni en el articulado ni en el “Mensaje del Gobernador”.
No es una pregunta técnica. ES LA PREGUNTA POLÍTICA MÁS IMPORTANTE: ¿CÓMO VA A CRECER ESTA PROVINCIA?
Todo lo demás (la edad jubilatoria, los aportes solidarios, la retención de coparticipación a los municipios) son formas de administrar con mayor o menor equidad un sistema que, SIN CRECIMIENTO ECONÓMICO REAL, NO TIENE SALIDA.
ESO NO ES UNA OPINIÓN IDEOLÓGICA. Es la lógica interna del sistema de reparto que el propio proyecto declara querer preservar.
Un régimen previsional de reparto es un contrato entre generaciones, los activos de hoy financian a los pasivos de hoy, con la expectativa de que los activos de mañana harán lo mismo.
Ese contrato solo se sostiene si cada generación activa es más numerosa, más productiva o mejor remunerada que la anterior.
En Entre Ríos, ninguna de esas tres condiciones está siendo construida deliberadamente. Y el proyecto no lo menciona.
LA TRAMPA ARITMÉTICA QUE EL MENSAJE ESQUIVA
El Mensaje del Gobernador identifica como uno de los indicadores más alarmantes del sistema la relación de 1,82 APORTANTES ACTIVOS POR CADA BENEFICIARIO PASIVO.
El dato es correcto y el diagnóstico, honesto. Lo que el Mensaje no dice es que ese cociente tiene una sola forma de mejorar dentro de la lógica del sistema, aumentar los aportantes activos.
EN UN SISTEMA CUYO UNIVERSO DE APORTANTES ES CASI EXCLUSIVAMENTE EL EMPLEO PÚBLICO PROVINCIAL, MEJORAR ESA RELACIÓN IMPLICA AUMENTAR LA PLANTA DEL ESTADO. PERO AUMENTAR LA PLANTA DEL ESTADO AGRAVA EL DÉFICIT FISCAL POR OTRA VÍA, ELEVA EL GASTO EN SALARIOS, AMPLÍA LA BASE DE FUTUROS JUBILADOS Y REINICIA EL CICLO.
LA TRAMPA ES PERFECTA, LA SOLUCIÓN PARAMÉTRICA AL PROBLEMA PREVISIONAL ES, SIMULTÁNEAMENTE, LA CAUSA DEL PROBLEMA FISCAL QUE EL MISMO GOBIERNO DICE QUERER CORREGIR.
El proyecto no resuelve esta contradicción porque no puede resolverla dentro de sus propios límites.
SOLO EXISTE UNA SALIDA GENUINA, QUE CREZCA EL EMPLEO PRIVADO FORMAL, QUE LA BASE IMPONIBLE DE LA CAJA SE AMPLÍE MÁS ALLÁ DEL ESTADO, QUE LOS SUELDOS DEL SECTOR PRIVADO AUMENTEN EN TÉRMINOS REALES Y QUE ESE CRECIMIENTO SEA SUFICIENTEMENTE SOSTENIDO COMO PARA ALTERAR LA ECUACIÓN ACTUARIAL.
NADA DE ESO APARECE COMO OBJETIVO DE POLÍTICA EN NINGÚN DOCUMENTO DE ESTE GOBIERNO.
LA DEUDA QUE LA NACIÓN NUNCA PAGÓ Y ENTRE RÍOS NUNCA COBRÓ
Para entender por qué la Caja de Jubilaciones de Entre Ríos llegó al estado en que está, hay que entender primero un patrón que no tiene fecha de inicio precisa pero sí tiene episodios que lo ilustran con brutal claridad.
ES EL PATRÓN DE UNA PROVINCIA QUE SISTEMÁTICAMENTE ACEPTA DE LA NACIÓN LO QUE LE DAN, RECLAMA CON MODERACIÓN LO QUE LE DEBEN Y RESIGNA CON ELEGANCIA LO QUE LE CORRESPONDE. UN PATRÓN REPETIDO HASTA EL HARTAZGO A TRAVÉS DE TODOS LOS GOBIERNOS Y TODOS LOS PARTIDOS, QUE HA COSTADO DÉCADAS DE DESARROLLO POSTERGADO.
El primer episodio mayor es el más largo y el más silencioso. Durante décadas, Entre Ríos fue una isla administrativa en el corazón del país, rodeada de ríos, sin puentes, con una conectividad terrestre que dependía de balsas y servicios fluviales que el clima y la hidología hacían impredecibles.
Hoy sabemos que el aislamiento no era una fatalidad geográfica inevitable, era el resultado de decisiones de inversión nacional que priorizaron otras regiones.
LA PROVINCIA CONVIVIÓ CON ESA CONDICIÓN SIN CONVERTIRLA EN UN RECLAMO POLÍTICO SOSTENIDO Y DE ALTA INTENSIDAD.
Recién el 13 de diciembre de 1969, con la inauguración del Túnel Subfluvial Hernandarias, Entre Ríos se conectó físicamente con el resto del país por vía terrestre. Para entonces, medio siglo de industrialización argentina había transcurrido sin que la provincia pudiera participar en condiciones competitivas. EL COSTO DE ESE AISLAMIENTO EN TÉRMINOS DE DESARROLLO INDUSTRIAL, COMERCIAL Y DEMOGRÁFICO NUNCA FUE CUANTIFICADO NI RECLAMADO.
El segundo episodio es Salto Grande. El complejo hidroeléctrico binacional construido sobre el río Uruguay es, en términos de recursos naturales puestos al servicio del desarrollo, la mayor oportunidad que Entre Ríos tuvo en el siglo XX.
Una represa de escala regional, con capacidad de generación suficiente para anclar un polo industrial de primer orden sobre la costa del Uruguay, en una zona que combinaba energía barata, agua abundante y (con la infraestructura adecuada) conectividad regional.
ESA OPORTUNIDAD NO FUE APROVECHADA.
La energía generada por Salto Grande fue absorbida por el sistema interconectado nacional y derivada fundamentalmente hacia el AMBA, que es donde estaba la demanda industrial QUE EL PAÍS HABÍA DECIDIDO CONCENTRAR.
Entre Ríos aportó el recurso (su río, su territorio, su paisaje transformado para siempre) y no diseñó, o no pudo imponer, una política de radicación industrial que convirtiera esa energía en desarrollo local.
NADIE EN LA CONDUCCIÓN PROVINCIAL DE ENTONCES NI DE DESPUÉS CONSTRUYÓ EL ARGUMENTO JURÍDICO, POLÍTICO Y ECONÓMICO PARA EXIGIR QUE LA RENTA ENERGÉTICA DEL COMPLEJO QUEDARA, AL MENOS EN PARTE SUSTANCIAL, EN LA PROVINCIA QUE LO ALBERGA.
El tercer episodio es el más directamente vinculado al déficit previsional actual.
La Ley Nacional 24.049 de 1992 transfirió a las provincias la totalidad de los establecimientos educativos nacionales que funcionaban en sus territorios. Con ellos llegaron miles de docentes y auxiliares que pasaron a engrosar las plantas provinciales, con sus sueldos, sus aportes y (sobre todo) sus futuros haberes jubilatorios. EL PROBLEMA ES QUE LA TRANSFERENCIA NO FUE ACTUARIALMENTE NEUTRA. EL ESTADO NACIONAL DESCARGÓ EN LAS CAJAS PROVINCIALES UNA MASA DE PASIVOS PREVISIONALES FUTUROS SIN TRANSFERIR LOS ACTIVOS FINANCIEROS NECESARIOS PARA RESPALDARLOS.
LAS PROVINCIAS RECIBIERON EL PERSONAL PERO NO EL FONDO. RECIBIERON EL PROBLEMA PERO NO LOS RECURSOS PARA ADMINISTRARLO.
Dos años después, el golpe fue doble. La creación de las AFJP mediante la Ley 24.241 de 1994 derivó hacia el sistema privado de capitalización a los trabajadores más jóvenes (precisamente los que más años de aportes tenían por delante) vaciando el sistema de reparto en su período más productivo. LAS CAJAS PROVINCIALES, QUE HABÍAN ABSORBIDO EL PASIVO DE LA TRANSFERENCIA EDUCATIVA, VIERON SIMULTÁNEAMENTE REDUCIDA SU BASE DE APORTANTES ACTIVOS. El daño fue estructural.
ENTRE RÍOS SOBREVIVIÓ A ESE DOBLE IMPACTO SIN RESOLVERLO. LOS GOBIERNOS QUE SE SUCEDIERON DESDE ENTONCES ADMINISTRARON EL DETERIORO CON MAYOR O MENOR HABILIDAD, PERO NINGUNO PLANTEÓ CON LA CONTUNDENCIA NECESARIA LO QUE ERA EVIDENTE: LA NACIÓN TIENE UNA DEUDA HISTÓRICA CON EL SISTEMA PREVISIONAL ENTRERRIANO.
Y esta deuda NO se salda con convenios de $26.000 o $48.000 millones negociados discretamente con ANSES. Se salda con un reclamo de plena reparación actuarial por los pasivos transferidos en 1992 y por la década de vaciamiento que siguió.
EL MENSAJE ACTUAL PRESENTA ESOS CONVENIOS COMO UN HITO SIN PRECEDENTES EN LA HISTORIA PROVINCIAL.
Puede serlo en términos de gestión administrativa. Pero frente a la magnitud de la deuda histórica acumulada (que incluye el aislamiento, la renta energética resignada y el vaciamiento previsional de los noventa) son “UNA TOMADA DE PELO”.
LA PREGUNTA QUE NINGÚN GOBIERNO ENTRERRIANO HA QUERIDO FORMULAR CON CLARIDAD ES SIEMPRE LA MISMA: ¿POR QUÉ ENTRE RÍOS NO USA CON PLENA CONTUNDENCIA TODOS LOS ARGUMENTOS HISTÓRICOS, JURÍDICOS Y POLÍTICOS QUE TIENE A SU FAVOR?
La respuesta no es jurídica. Es política. Reclamar con firmeza a la Nación requiere autonomía de criterio, disposición al conflicto y una clase dirigente que ponga los intereses provinciales por encima de la relación con el gobierno nacional de turno. ENTRE RÍOS TIENE UNA LARGA HISTORIA DE PREFERIR LA NEGOCIACIÓN DISCRETA AL RECLAMO PÚBLICO, LA RELACIÓN CORDIAL AL LITIGIO NECESARIO, LA CUOTA DE COPARTICIPACIÓN EXTRA, AL ARGUMENTO DE FONDO. EL RESULTADO DE ESA PREFERENCIA ESTÁ A LA VISTA: UNA CAJA DEFICITARIA, UNA ECONOMÍA ESTANCADA Y UNA REFORMA PREVISIONAL QUE AJUSTA HACIA ADENTRO PORQUE NADIE CONSTRUYÓ EL PODER POLÍTICO PARA EXIGIR HACIA AFUERA.
REFORMAR SIN ESTRATEGIA DE DESARROLLO ES ADMINISTRAR EL DECLIVE
Un sistema previsional es, en último término, un espejo de la economía que lo sostiene. Si la economía es simple, informal y de bajo valor agregado, el sistema previsional será deficitario, litigioso y políticamente insostenible. No hay reforma paramétrica (ni la más inteligente, ni la más gradual, ni la más equitativa) que pueda compensar esa realidad.
ENTRE RÍOS TIENE UNA ECONOMÍA PREDOMINANTEMENTE PRIMARIA, CON ESCASA COMPLEJIDAD PRODUCTIVA, ALTA INFORMALIDAD LABORAL EN EL SECTOR AGROPECUARIO Y AGROINDUSTRIAL, Y UN SECTOR PÚBLICO QUE FUNCIONA COMO EMPLEADOR DE ÚLTIMA INSTANCIA PARA UNA PORCIÓN SIGNIFICATIVA DE LA POBLACIÓN ACTIVA. ESE MODELO NO GENERA LOS SALARIOS NI LOS APORTANTES QUE UN SISTEMA PREVISIONAL DE REPARTO NECESITA PARA EQUILIBRARSE.
La salida real tiene nombre: COMPLEJIZACIÓN ECONÓMICA.
Diversificación de la matriz productiva hacia sectores de mayor valor agregado. Formalización laboral masiva en el sector privado.
Desarrollo de capacidades industriales, tecnológicas y de servicios que generen empleos bien remunerados y plenamente aportantes al sistema.
Inversión en infraestructura que reduzca los costos logísticos que hacen inviable la radicación industrial.
Política activa de retención de profesionales jóvenes que hoy emigran llevando consigo décadas de aportes futuros.
NADA DE ESTO APARECE EN EL PROYECTO DE REFORMA PREVISIONAL. Tampoco aparece en ningún otro documento de política pública de este gobierno con la especificidad y el compromiso presupuestario que requeriría una ESTRATEGIA DE DESARROLLO SERIA. Lo que existe son enunciados generales sobre inversión y competitividad que no se traducen en acciones concretas ni en reasignaciones del gasto.
El gobierno está debatiendo con seriedad técnica los parámetros de un sistema que, tal como está configurada la economía provincial, y por lo tanto, continuará siendo deficitario independientemente de cuántos años se suba la edad jubilatoria o cuántos puntos se incremente el aporte solidario.
ES UNA DISCUSIÓN NECESARIA PERO INSUFICIENTE. Y su insuficiencia no es inocente: OCUPAR EL ESPACIO PÚBLICO CON LA REFORMA PREVISIONAL EVITA TENER QUE RESPONDER LA PREGUNTA MÁS INCÓMODA, QUE ES QUÉ VA A PRODUCIR ENTRE RÍOS EN LOS PRÓXIMOS VEINTE AÑOS Y CÓMO VA A GENERAR EL EMPLEO DE CALIDAD QUE EL SISTEMA NECESITA.
EL COSTO POLÍTICO DE NO HACER LA PREGUNTA CORRECTA
Existe una racionalidad política en este enfoque que conviene nombrar. Las reformas previsionales generan conflicto visible e inmediato, los gremios marchan, los jubilados protestan, los legisladores negocian en público. El costo político es alto y se paga en el corto plazo.
En cambio, UNA ESTRATEGIA DE DESARROLLO ECONÓMICO, genera resultados lentos, difusos y difíciles de atribuir a una gestión específica.
El político que impulsa la complejización productiva no cosecha los votos de esa decisión, los cosecha, quizás, quien gobierne quince años después.
ESA ASIMETRÍA TEMPORAL EXPLICA, EN PARTE, POR QUÉ NINGÚN GOBIERNO ENTRERRIANO HA CONSTRUIDO UNA AGENDA DE DESARROLLO CON LA MISMA ENERGÍA INSTITUCIONAL QUE DEDICA A LOS EQUILIBRIOS FISCALES DE CORTO PLAZO.
Pero explicar no es justificar. LA CONSECUENCIA DE ESA RACIONALIDAD MIOPE ES QUE CADA GOBIERNO HEREDA UNA CAJA MÁS DETERIORADA QUE EL ANTERIOR, IMPLEMENTA UNA REFORMA QUE CONTIENE EL DAÑO SIN REVERTIRLO Y LE TRANSFIERE AL SIGUIENTE LA MISMA TRAMPA CON NÚMEROS MÁS GRANDES.
EL PROYECTO ACTUAL NO ROMPE ESE CICLO. LO PROLONGA CON MÁS SOFISTICACIÓN TÉCNICA QUE SUS PREDECESORES, lo cual no es un mérito menor, pero tampoco es suficiente. Subir la edad jubilatoria a 65 años en 2046 resuelve el déficit actuarial de 2046 si la economía entrerriana de 2046 es sustancialmente diferente a la de hoy. Si no lo es, el problema estará exactamente donde está ahora, con otro gobernador firmando otro mensaje a otra Honorable Legislatura.
LA PREGUNTA QUE FALTA
La reforma previsional es necesaria. El diagnóstico del Ejecutivo es honesto. Las medidas propuestas son, en su mayoría, razonables dentro de sus propios límites. Pero sus propios límites son el problema.
Una provincia que ajusta su sistema previsional sin construir simultáneamente una estrategia de desarrollo económico está haciendo lo mismo que un agricultor que reasigna las semillas que le quedan sin plantearse cómo va a recuperar la fertilidad del suelo. Puede sobrevivir una temporada más. No puede prosperar.
Entre Ríos tiene recursos naturales, posición geográfica, capital humano y argumentos históricos y jurídicos de primera línea para exigirle a la Nación parte de la solución. TIENE TODO LO NECESARIO PARA CONSTRUIR UNA AGENDA DE DESARROLLO CON AMBICIÓN REAL. LO QUE LE FALTA, CON UNA PERSISTENCIA QUE YA NO ADMITE EXPLICACIÓN SINO SOLO RESPONSABILIDAD POLÍTICA, ES LA DECISIÓN DE USARLO.
Mientras esa decisión no llegue, cada reforma previsional será un torniquete sobre una hemorragia que viene de más adentro. Prolonga la vida del paciente. No lo cura.
Alejandro Di Palma, Roberto Domingo y equipo
Mayo 2026
