El calor puede ser letal para la salud
Hace poco el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) advirtió por una ola de altas temperaturas, y elevó el nivel a "alerta amarilla", sugiriendo que hay riesgos para la salud de las personas.El organismo oficial se maneja con un sistema de cuatro niveles de alerta, según la intensidad y persistencia del calor. El color verde indica que el estado de vigilancia debe ser mínimo.El amarillo, en cambio, indica que el efecto sobre la mortalidad es de leve a moderado. Entonces, las olas de calor pueden ser peligrosas, especialmente para los bebés y niños pequeños, personas mayores de 65 años o aquellos con enfermedades crónicas.Es decir, aquí el SMN sugiere que se tomen medidas preventivas. Cuando la alerta es naranja, se considera que el efecto sobre la mortalidad es de moderado a alto. Cuando es rojo, es de alto a extremo.En este último caso, las olas de calor pueden afectar a todas las personas saludables, y no sólo a los grupos de riesgo. Ya a partir de la alerta amarilla, se sugiere a la población cumplir con normas de prevención de la salud.Desde hace tiempo se sabe que hay una estrecha relación entra las olas de calor y la salud. Y esto a partir de las muertes ocasionadas por veranos calientes, circunstancia disparada por el cambio climático.Una ola de calor es un periodo prolongado, excesivamente cálido. El término depende de la temperatura considerada "normal" en la zona, así que una misma temperatura que en un clima cálido se considera normal puede considerarse una ola de calor en una zona con un clima más atemperado.Estas olas pueden causar muertes. Como antecedente funesto está el verano de 2003 en Europa, que causó más de 40.000 muertes sólo en Francia, España, Italia y Portugal.Los expertos coinciden en que habrá mayor frecuencia de olas de calor de este tipo en el mundo. Al mismo tiempo advierten que las canículas son los más letales tipos de fenómenos meteorológicos.Los médicos recomiendan buena hidratación, consumo moderado de alimentos y evitar el sol en las horas de mayor temperatura, entre las medidas dirigidas a conjurar el mal.Aunque todas las personas pueden sufrir por las altas temperaturas, el golpe de calor afecta en especial a los niños -que no manifiestan el malestar con facilidad- y a los mayores de 65 años.Los principales síntomas del golpe de calor son: dolor de cabeza, vértigos, náuseas, confusión, convulsiones y pérdida de la conciencia.También se puede advertir en el afectado la piel enrojecida, caliente y seca, la respiración y el pulso débiles y elevada temperatura corporal, que puede alcanzar entre 41 y 42 grados.Las medidas inmediatas ante la aparición de los síntomas son trasladar al afectado a la sombra, a un lugar fresco y tranquilo, mantener su cabeza un poco alta, mojar su ropa para refrescarlo, aplicarle hielo en la cabeza, darle de beber agua fresca un poco salada y solicitar ayuda médica.Como método preventivo se debe aumentar el consumo de agua o bebidas no alcohólicas ni muy azucaradas, sin esperar a tener sed; evitar comidas muy abundantes; ingerir verduras y frutas; no exponerse al sol en exceso ni en horas centrales del día.Además es aconsejable reducir la actividad física; usar ropa ligera, holgada y de colores claros; sombrero, anteojos oscuros y protectores solares para la piel, y permanecer en espacios ventilados o acondicionados.La hidratación, en todos los casos, es clave. De hecho los médicos recomiendan beber agua inclusive cuando no se tiene sensación de sed, para compensar la falta de líquido.
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