El Carnaval es mucho más que una fiesta de enero y febrero
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La importancia de repensar la organización del Carnaval va más allá de la espera de las cuatro horas que soportó el público, los integrantes de las comparsas y los trabajadores de prensa. La fiesta mueve millones y los aportes sociales, deportivos y culturales son el patrimonio a proteger. Mónica FarabelloOpinión La responsabilidad de quienes manejan esta mega fiesta es tan profunda como relevante para la vida social, económica y hasta educativa de Gualeguaychú. Son cinco clubes los que participan del Carnaval del País, invirtiendo sumas que superan los 3 millones de pesos por edición y unos 90 mil pesos para costear el movimiento de la comparsa cada una de las diez noches.Este importante movimiento económico genera significativas ganancias e inversiones en los clubes sociales, culturales y deportivos de la ciudad.Con los fondos generados a través del Carnaval, el Club Tiro Federal construyó su pileta climatizada y las canchas de tenis, sólo por nombrar algunos de los adelantos de la institución.Juventud Unida creció exponencialmente en los últimos años, invirtiendo en deporte, pero por sobre todas las cosas en su edificio escolar que contiene a cientos de chicos de la zona del Oeste.Central Entrerriano mejoró sus instalaciones, participó de importantes competencias deportivas y creó su propia escuela secundaria que es modelo en la ciudad.También creció de manera sostenida el Club Pescadores, quienes encaran una millonaria construcción de la escuela Ruperto Gelós, mientras que el Centro Cultural Sirio Libanés también comenzará una millonaria construcción para levantar su propia escuela secundaria y ya cuenta con su escuela primaria.Todas estas construcciones, crecimiento deportivo y aportes tan significativos para la educación de la ciudad fueron posibles gracias a los fondos generados por una mega fiesta popular que es imprescindible proteger de malos manejos y desorganizaciones.Poner en jaque el buen desarrollo de un espectáculo tan exitoso como el Carnaval, es hacer temblar una sólida estructura de construcciones para la educación y de apuesta a la inclusión social. La economía que rodeaNo sólo los clubes o las cantinas que funcionan dentro del Corsódromo se ven beneficiadas con el flujo económico que genera la fiesta. También son los emprendimientos gastronómicos de la Costanera los que se favorecen. Con un supuesto comienzo a las 21, una espera de cuatro horas y un final al amanecer, los restaurantes y pizzerías pierden el grueso del público del sábado por la noche.Es decir, que hasta de manera indirecta, las fallas en la organización perjudican a la ciudad. La prensa en el CarnavalEl Carnaval de Gualeguaychú es el Carnaval del País, y hasta se habló que podría ser "el tercer mejor carnaval del mundo", después de Brasil y Venecia. Pero el Carnaval del País no cuenta con una sala preparada para los periodistas que llegan desde las distintas provincias y hasta de diferentes países del mundo.La prensa no dispone de computadoras, ni escritorios y ni siquiera un dispenser de agua mineral. Cualquier evento de grandes dimensiones brinda este tipo de comodidades para que los periodistas puedan enviar sus notas y fotos a los distintos medios y así lograr una mejor difusión de la fiesta.El Carnaval del País está muy lejos de brindar este tipo de facilidades. Tampoco se ha logrado delimitar un palco o espacio donde la prensa pueda observar el espectáculo sin la presencia de personas ajenas al trabajo.Sin dudas, es necesario repensar muchas cuestiones que hacen a la profesionalización del espectáculo y a una mejora necesaria para una fiesta que es el motor económico de Gualeguaychú.
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