El cascabel al gato
El mensaje inaugural del período ordinario de sesiones de la Legislatura, leído por el gobernador Urribarri el lunes último, presenta aspectos en los cuales bien vale detenerse porque trasuntan las ideas del primer mandatario acerca del bienio complementario de su gestión.Por Mario Alarcón Muñiz Uno es el desarrollo de la agroindustria; el otro, la reforma tributaria. No son los únicos, por supuesto -la educación motivará una próxima nota-, pero los mencionados, además de guardar cierta vinculación entre sí, despiertan interés principalmente en los sectores productivos. Difieren en cuanto a las posibilidades de realización. El plan agroindustrial depende en gran medida de la creación de condiciones favorables y políticas confiables que atraigan y motiven inversiones, es decir de un clima que al gobierno provincial le resulta imposible garantizar de manera absoluta más allá de sus buenas intenciones. La reforma tributaria, en cambio, está a la vuelta de la esquina, a poco que funcionarios y legisladores se dediquen a estudiar y trabajar el tema.Perniciosa concentraciónEntre Ríos siempre fue tierra propicia para los emprendimientos agroindustriales. No otra cosa representaron los molinos harineros. Desde el comienzo de la producción agrícola por impulso de las corrientes inmigratorias y hasta unas cuatro décadas atrás, cada pueblo tenía su molino y en las ciudades más pobladas convivían dos o tres fábricas de ese carácter, varias de ellas extendidas a la elaboración de fideos, asegurando empleo y actividad general. Algo parecido, aunque en menor cantidad, sucedía con las plantas aceiteras de lino.Si en el concepto agro abarcamos a la ganadería, es insoslayable la mención de los saladeros en el siglo XIX, los frigoríficos en la centuria siguiente y las curtiembres, además de otros rubros menores derivados de esas explotaciones.Aquella época pasó a la historia por obra de políticas nacionales orientadas a favorecer la concentración económica, ya fuere por decisión política (Martínez de Hoz, Menem, Cavallo) o indiferencia (los demás). Grandes empresas absorbieron y sepultaron a los molinos locales, las aceiteras, los frigoríficos, las curtiembres. Todo. Quizá por su carácter regional sortearon parcialmente los escollos las industrias del arroz y los citrus, con suerte diversa, además de la avicultura y sus industrias por acción de su propia dinámica.No será sencillo revertir la tendencia a la concentración que tanto daño ha causado en la economía del país interior, pero bien vale intentarlo. Por otra parte es menester tener en cuenta que si se habla de agroindustria, se entiende que se trata de un desarrollo a partir de la producción del campo. Sin agro no habrá agroindustria. Será verdad de Perogrullo, pero es verdad. Entonces queda claro cuál es el primer paso.Nadie se atreve La iniciativa de la reforma tributaria es diferente, porque dependerá del trabajo que en tal sentido puedan llevar a cabo funcionarios, especialistas y legisladores. Estamos cercados por impuestos distorsivos que gravan el consumo y los salarios, según dijo el gobernador. Es necesario cambiar, aunque debe advertirse que son políticas nacionales trazadas hace tiempo, las que se orientan en sentido regresivo. La Provincia puede accionar algunos resortes y serán los técnicos en materia impositiva los encargados de planificar las modificaciones. Hay que hacerlo de una buena vez, porque de la reforma tributaria venimos escuchando discursos oficialistas y opositores del más diverso tono desde unos treinta años atrás y todo sigue igual. Nadie se atreve. Alguien tiene que ponerle el cascabel al gato.
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