El caso de los que no tienen país ni ciudadanía
Alrededor de 12 millones de personas en el mundo, sea por trabas burocráticas o porque sus países ya no existen, viven en un limbo legal en condición de "apátridas".La posesión de la nacionalidad es esencial para la participación plena en sociedad y un requisito previo para el disfrute de muchos derechos fundamentales.Se entiende, entonces, el drama de los que no son reconocidos por ningún país como ciudadanos. Es gente que, al no tener nacionalidad, pena por un acceso mínimo a la protección legal e internacional o a derechos básicos tales como la salud y la educación.En realidad la "apatridia" -así se le llama a esta condición- se trata de un problema masivo que afecta a unos 12 millones de personas en el globo.Según la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de las Naciones Unidas, firmada en Nueva York el 28 de septiembre de 1956, un apátrida es definido como cualquier persona a la que ningún Estado considera destinatario de la aplicación de su legislación.Algunos sufren arrestos porque no pueden probar quiénes son ni de dónde vienen. Al no ser ciudadano de ningún país, con frecuencia se les niegan derechos básicos, como recibir atención médica, conseguir un empleo calificado, votar en elecciones, entrar y salir del territorio o inscribir a sus hijos en las escuelas, entre otras restricciones.Esta situación irregular saltó a la opinión pública argentina hace poco con el caso de Cayetana, una beba que nació hace dos meses en la India a partir de un alquiler de vientre.Los padres son una argentina y un español que fueron a Nueva Delhi a buscar a su hija. Cuando quisieron inscribirla se encontraron con que los países de nacimiento de los tres tenían reparos legales para otorgar ciudadanía y, por tanto, sin documentos ni nacionalidad, no podían llevarse a la niña de allí.Se puede caer en la condición de apátrida por distintas razones. Por ejemplo le cabe a aquella persona que poseía la nacionalidad de un Estado que ha desaparecido, no creándose en su lugar ningún Estado sucesor.La antigua Yugoslavia tenía mezclados a croatas, serbios, bosnios, montenegrinos, eslovenos y macedonios. Tras la guerra de los Balcanes en los años '90, dicho Estado despareció.Fue así que unas 380.000 personas se refugiaron en el resto de Europa y a muchos de ellos no les reconocieron su antigua nacionalidad y por lo tanto se sostuvieron en sus nuevos países dentro de grupos étnicos y sociales marginales."La disolución de estados como la Unión Soviética, Yugoslavia o Checoslovaquia y la formación de nuevos estados, el traspaso de territorios y el nuevo trazado de fronteras fueron las principales causas de apatridia en las últimas décadas. A menos que nuevas leyes sean redactadas, mucha gente seguirá estando afuera", explicó Mark Manly, el jefe de la Unidad de Apatridia de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).Hay personas que han perdido la nacionalidad por decisión gubernamental. Un ejemplo fueron los rusos blancos exiliados a quienes el gobierno soviético privó de nacionalidad en 1922.Está el caso, también, de mujeres argelinas que renuncian a su nacionalidad para tomar la de su marido iraní y que al separarse la pierden. Otros caen en un limbo legal al nacer en territorios disputados por más de un país.Otro ejemplo son los gitanos europeos (los roma), perseguidos por décadas y que continúan como apátridas. También los camboyanos que no pueden regresar luego del exilio en Vietnam.Las Convenciones internacionales sobre apatridia, dirigidas a proteger a estas personas, se establecieron en 1954 y 1961.
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